Neuronas Espejo: qué son y cómo las puedes usar a tu favor

Hola que tal, ¿cómo estás? Espero que muy bien, pese a los cambios que se han presentado (y se presentarán) durante los siguientes meses 😀 Hoy trataré un tema que, si bien es altamente especializado, puede ayudarte, en un lenguaje simple, para que obtengas algún beneficio como con todos y cada uno de los artículos de este blog 😉 y está relacionado con

LAS NEURONAS ESPEJO

Seguro que te estarás preguntando…

¿Qué son?

Bueno, se les llama así a cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal hace algo y cuando observa esa misma acción, al ser realizada por otro individuo (también se les llama neuronas especulares). Las neuronas del individuo «reflejan» el comportamiento del otro, como si el observador estuviera realizando la acción. De allí su nombre de «espejo». Han sido observadas directamente en monos, así como las aves, ya que han mostrado tener algunos comportamientos imitativos de resonancia: la evidencia neurológica sugiere la existencia de algún sistema de reflejo​. En los seres humanos, la actividad consistente con las neuronas reflejo se ha encontrado en la corteza premotora, en el área suplementaria premotora, la corteza primaria somatosensorial, en el área de Broca

(que es una sección de nuestro cerebro que está involucrada con la generación del lenguaje. Se ubica en el lóbulo frontal, más específicamente en su tercera circunvolución frontal, en las secciones opercular y triangular del hemisferio dominante para este) y que se llama así en honor al médico francés Paul Pierre Broca,

quien la describió en 1864 después de varios estudios post mortem de pacientes que habían sufrido afasia (es una enfermedad que impide que te comuniques. Puede afectar tu capacidad de hablar, escribir y comprender el lenguaje tanto verbal como escrito y suele presentarse de forma repentina después de un accidente cerebrovascular o una lesión en la cabeza) y que presentaban un grave daño en esa región y en la corteza inferior parietal​. Volviendo al tema, en neurociencias se asume que estas neuronas desempeñan una función importante dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación (hacer lo que otro hace, incluso mejor). Se activan, por ejemplo, cuando los simios realizan alguna tarea y además cuando observan esa misma específica tarea realizada por otro. Las investigaciones desarrolladas empleando imagen de resonancia magnética, estimulación magnética transcranealelectroencefalografías hallaron evidencias de un sistema similar en el nuestro cerebro, en el que también coinciden el observar y el actuar. El descubridor de esta maravilla, el neurobiólogo italiano Giacomo Rizzolatti 

trabajaba con otros médicos, que son Giuseppe di PellegrinoLuciano Fadiga, Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese en la universidad de Parma, Italia en el año 1996. Pusieron electrodos en la corteza frontal inferior de la cabeza de un macaco para estudiar las neuronas especializadas en el control de los movimientos de la mano: por ejemplo, alzar objetos o ponerlos encima de algo y durante cada experimento, registraban la actividad de sólo una neurona en el cerebro del animal. Lo que no esperaban era detectar un grupo de neuronas que se activaron cuando uno de los investigadores cogió un plátano. Fue una serendipia: que es un descubrimiento o un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se da por accidente, por casualidad o cuando se está buscando una cosa distinta. En la historia de la ciencia son frecuentes 😀 Verás, la función del sistema espejo es objeto de suposiciones científicas: ayudan a comprender las acciones de otras personas y para aprender nuevas habilidades por imitación. De aquí que algunos científicos consideran que la neurona espejo es uno de los descubrimientos más importantes de las neurociencias en la última década: de hecho, para la PNL su función es vital, en virtud de uno de los pilares de esta, que conocemos como modelado, y que fue desarrollado por un conocido de este blog, el psicólogo y lingüista, John Grinder

Te contaré algo: algunos investigadores piensan que el sistema espejo podría imitar las acciones observadas y así enriquecer la teoría de las habilidades de la mente y​ otros lo relacionan con las habilidades de lenguaje. También se ha planteado que las disfunciones del sistema espejo podrían ser el origen de algunos desórdenes cognitivos como el autismo.​ Se realizan investigaciones sobre todas estas posibilidades: desde nacemos mostramos una tendencia a imitar los gestos de los demás y se cree que esta capacidad innata de imitación, que también existe en los primates, tiene su base en estas neuronas. El sistema compuesto por estas neuronas se iría refinando posteriormente, con el aprendizaje; mientras más experiencia exista en la conducta observada, mayor será la activación de las neuronas espejo y, por tanto, más auténtica será la simulación.​ Por eso, investigadores de la Universidad de California hicieron la primera medida experimental de la actividad de neuronas espejo en el cerebro humano, no sólo en las regiones motoras del cerebro (en la circunvolución frontal inferior y la corteza parietal inferior) donde se pensaba que existían, sino también en las regiones involucradas en la visión y en la memoria.​ Está probado que en el cerebro de la mujer hay muchas más y que este sistema es más activo que en el cerebro de nosotros, los hombres. Esto, en parte, explicaría el por qué ellas tienen altamente desarrollado el sentido conocido como intuición.

Ahora bien, el cómo te beneficia el saber que las tienes es bastante simple: puede potenciar los procesos de aprendizaje que emprendas o que estés teniendo. Por ejemplo, cuando escuchamos hablar a alguien y le vemos gesticular, se activan nuestras neuronas espejo encargadas del control de la lengua y los labios durante el habla. Las regiones cerebrales que controlan nuestra habla están tan activas como si estuviésemos hablando nosotros mismos: incluso antes de desarrollar el lenguaje, ya hacíamos uso de estas células especializadas para comunicar e interpretar la gesticulación, constituyendo un medio rudimentario de comunicación. Estas células no solo permiten reflejar aquello que vemos fuera en nuestro interior a nivel motor, sino también a nivel emocional. Estas neuronas están conectadas al sistema límbico (que se relaciona con la regulación de las emociones, la memoria y la atención). El doctor Marco Iacoboni,

neurocientífico de la Universidad de California, dijo que hay estudios que demuestran que los niños que imitan y observan las expresiones faciales presentan una mayor activación de estas neuronas: a mayor activación de éstas, mayor empatía muestran. Esto ocurre porque si el niño ve a alguien sonreír, sus neuronas espejo crean una simulación interna de esa sonrisa en su cerebro, envían estas señales al sistema límbico y acaban por sentir lo mismo que la persona que sonríe (es similar a cuando nos sonríe un bebé, independientemente del sentimiento de ternura que nos genere).

Por eso, a medida que aprendas sobre las conductas y las respuestas emocionales, observa e imita las reacciones de quienes te rodean, porque acaban configurando tu propia experiencia. En diferentes disciplinas como los deportes o el aprendizaje del lenguaje, resulta imprescindible la imitación. Si te fijas, los seres humanos nacemos dotados de mecanismos que nos permiten imitar las acciones que percibimos. Ya desde muy pequeños, con tan solo unos días de vida, somos capaces de representar expresiones faciales que facilitan nuestra socialización y a las pocas semanas ya podemos manifestar emociones básicas, como alegría o enfado.

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