Las Creencias sobre el Dinero: te ayudan o te limitan

El día de hoy vamos a tratar un tema que es capital, porque muchas personas definen lo que piensan de la vida y el carácter y la fortaleza de su personalidad por sus creencias. Para la PNL y para todo sistema terapéutico que involucra a la gente, en general, hay dos tipos de creencias:

están las creencias que dan poder (las creencias capacitantes)

y están las que son su opuesto (las creencias limitantes)

Son los pensamientos que tenemos sobre lo que podemos llegar a ser los que definen nuestros resultados en la vida, aparte también de las acciones que tomemos y en ese sentido quiero aclararte, por ejemplo, que las creencias limitantes básicamente son mentales. Son cosas que nos impiden actuar, que nos estancan, que no nos dejan ser la mejor versión de nosotros mismos. Por eso es que la herramienta que fue creada en 1974  como un formato más para la psicología, llamada Programación Neurolingüística, es la mejor manera de poder eliminar esas creencias que nos limitan y cambiarlas por creencias que sí sean poderosas.

En ese caso, por ejemplo, hay unas creencias que son básicas en algo que va a ser crónico para la humanidad durante los siguientes meses y es el aspecto económico. Sí, hay una pandemia (aunque yo prefiero llamarla plandemia) y hay mucha gente con problemas graves de salud. Obvio, en mi caso, yo pienso que eso es porque la total conciencia de miedo de que haya un contagio (aunque nos han creado protocolos de bioseguridad que, en mi opinión son absurdos) junto con el hecho de que están creando la conciencia de que tenemos que alejarnos entre nosotros, hace que las defensas bajen y que la gente sea más propensa a contagiarse. Esto, por una sencilla razón: un tapabocas o barbijo (como lo llamen en tu país) básicamente es una metáfora de «no hables», «no respires», «no protestes». La Organización Mundial de la Salud (que es una estafa creada por los Rockefeller y patrocinada por la farmafia) dijo hace un tiempo que el uso del tapabocas no era necesario y que el virus se contagia por el aire. Entonces llega un momento en el que la gente dice: ¿a quien le creo? Volvamos a las creencias: como te decía, vamos a hablar de lo que son las creencias sobre el dinero. ¿Qué creencias tenemos con respecto al dinero?

Cogió plata, cochino vaya lávese las manos..

Entonces el dinero es sucio…

¿Cómo vas? pobre pero honrado…

Entonces si soy pobre es porque soy honrado y si tengo dinero es porque hago negocios turbios o soy narco o hago trata de blancas o tráfico de niños o peor, soy político…

Éstas son grabaciones a nivel inconsciente que nos hacen tener conductas que nos sabotean para conseguir la prosperidad que tanto anhelamos y ahora viene algo que es un concepto muy bonito que en alguna parte escuché que se llama la «Economía Sagrada»: si la economía como la que conocíamos ya está ad portas de reventar, de acabarse, todo el nuevo modelo económico, en el que en vez de pensar en consumir y consumir y consumir, en el nuevo tenemos que pensar en ayudar a tanta gente como podamos. Los gobiernos manejan un sistema de exención de impuestos para fundaciones y para gente que recaude dinero para ayudar a los demás; a poblaciones vulnerables, por ejemplo. Las grandes son malversadoras de dinero, sí, eso sí te lo puedo decir: las grandes fundaciones a lo que se dedican es a lavar dinero de armas, de drogas, de prostitución, de todo lo malo que se te ocurra… las pequeñas no. Por eso vas a ver el modelo de precisión que maneja la Programación Neurolingüística: no debo manejar generalizaciones. Es malo que yo diga «todas las fundaciones»… ¿cómo sé yo que es así? «no pues en algunas fundaciones sí hacen bien las cosas». Bueno, ese es otro decir. «¿Cómo va todo? Bien, sin plata pero ahí vamos… o sea que se puede sobrevivir sin ésta…» Lo cuál puede ser cierto en un entorno autosustentable, por ejemplo. Entonces son grabaciones inconscientes:

«la plata no compra la felicidad»

Sí la facilita la verdad: yo prefiero llorar en un Lamborghini que sentado en un andén…

«tanta plata que tiene y nadie lo quiere»…

Se puede ser un miserable, incluso sin tener un peso en el bolsillo

«la plata cambia a la gente»…

El dinero es como el licor: nos muestra lo que realmente son las personas

«tener plata es un complique porque todo el mundo lo quiere robar a uno, sobre todo el gobierno»…

En este caso quiero ser totalmente claro: no se trata de evadir impuestos y menos en una sociedad donde le va peor a un evasor de impuestos que a un violador de niños (si no, todos los casos de la iglesia católica hablan por sí solos). No se trata de evadir impuestos (eso sí es un delito) sino buscar maneras legales de proteger nuestro patrimonio y pues ayudar a las personas, obviamente. Además, por algo, se les llama «impuestos»: porque nadie, bajo ninguna circunstancia, los pagaría voluntariamente… Y te presentó la peor creadora de pobres y miserables en este mundo:

«es más fácil que pase el camello por el ojo de una aguja, a que un rico entre por las puertas del cielo»

Hoy, en este preciso momento, a esta misma hora, vamos a romper ese mito y te voy a decir porqué, ya que esto tiene dos explicaciones: una es que, en la antigüedad, las ciudades eran amuralladas y las puertas la cerraban entrando la noche; después de esa hora, los únicos que podían entrar eran los comerciantes con camellos a través de unas puertas secundarias un metro de alto que se llamaban agujas. El problema es que los camellos son animales que son jodidos (por usar un término caritativo): son ariscos, escupen al amo, lo patean y entonces, para que éste pudiera pasar, tenía que entrar arrodillado y sin carga o no pasaba. Cuando nuestro Señor Jesús de Nazaret narró esta metáfora, lo que quiso decir es que, en realidad, para entrar por las puertas del cielo debemos estar arrodillados ante la presencia de Dios y sin cargas, es decir, sin envidias, rencores y emociones negativas. No tiene absolutamente nada que ver con la riqueza material y mucho menos con una hoja de coser y un camello.

La otra es que la palabra gamla en arameo se traduce como «camello» y como «soga». Además, la palabra que significaba «camello», kamelos, es muy similar a la palabra que significaba «soga», kamilos. La verdad, es que parece que tiene más sentido la comparación de una soga con un hilo, que es lo que normalmente pasarí­a por el ojo de una aguja…

Te voy a contar algo: hace unos años, por separado, le pregunté a un cura y a un pastor evangélico la razón por la cual no le explicaban correctamente esta metáfora a las personas que se congregaban en sus respectivas denominaciones religiosas y en síntesis me dijeron lo siguiente: «porque se me disminuye el recaudo». ¿Te das cuenta? En ese orden de ideas, todas las creencias limitantes que tengamos con el dinero se eliminan fácilmente: los que somos Facilitadores, Coaches y los que somos Master Coaches le ayudamos a las personas a eliminar estas cosas. El coaching le ayuda a mucha gente a eliminar creencias limitantes, aunque un factor importante hoy es la salud por lo que te digo: la conciencia de miedo que se está viviendo. Esta herramienta es fundamental porque de nada me sirve decirte conscientemente: «el dinero es bueno», «el dinero es para ayudar» si tienes programas que te van a sabotear… no hay plata que te va a alcanzar en la vida. Eliminando esas creencias es que podemos lograr un resultado inmediato.

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