El Mito de las Proteínas: cómo es que te engañan… Parte 2

En este post seguiré con el tema de las proteínas. Por eso, te cuento que uno de los subproductos de la asimilación de las proteínas es el amoníaco. Debes tener en cuenta que la carne contiene niveles elevados de ácido úrico, que es uno de los productos de desecho resultantes de la actividad celular y que el organismo debe eliminar. Los riñones extraen el ácido úrico del torrente sanguíneo y lo envían a la vejiga como componente de la orina. Si no se elimina de la sangre el ácido úrico, el exceso se acumularía en los tejidos del organismo produciendo la gota

o los cálculos de la vejiga (y no menciono lo que le podría pasar a los riñones en sí). Los leucémicos suelen presentar niveles muy altos de ácido úrico en la sangre. Una pedazo de carne contiene un gramo de ácido úrico. El organismo no puede eliminar más de unos setecientos miligramos de ácido úrico al día. Te pregunto:

¿Sabes qué es lo que le da el sabor a la carne?

Pues el ácido úrico de ese animal muerto que te estás comiendo. Si no lo crees, prueba a comer carne kosher (como la comen los judíos) sin condimentos: al desangrar la carne se elimina la mayor parte del ácido úrico y la carne queda insípida. ¿De verdad quieres comer lo que los animales botan al orinar? En la carne, además, proliferan las bacterias de la putrefacción. Por si no supieras cuáles son esas bacterias, se trata de los gérmenes que habitan en el colon. Como explicaba el doctor Jay Milton Hoffman

en su libro El Eslabón Perdido De La Carrera Médica: La Química De Los Alimentos En Su Relación Con La Química Del Organismo:

«Mientras dura la vida del animal, los procesos osmóticos del colon evitan que las bacterias de la putrefacción invadan el organismo. Pero cuando el animal muere, el proceso osmótico cesa y las bacterias de la putrefacción atraviesan las paredes del colon invadiendo la carne, que así se pone en sazón. Como ya sabes, la carne ha de ponerse tierna; pues bien, lo que la pone en sazón son precisamente esos gérmenes».

Otros expertos han dicho sobre este tema que las bacterias de la carne son de carácter idéntico a las que habitan en la materia fecal. Todas las carnes se infectan con tales gérmenes durante las operaciones de sacrificio y éstos proliferan tanto más cuanto más tiempo ésta permanezca almacenada. Esto se da, independientemente de las características organolépticas que tenga un trozo de carne. Te pregunto: ¿de veras te apetece comer eso? Si realmente no puedes prescindir de la carne, te recomiendo:

  1. Que el ganado sea alimentado con pastos naturales, no con pastos a los que se añaden hormonas para el crecimiento (aunque te advierto que esto hace más cara la carne de por sí. Lastimosamente es más caro comer saludable que comer «sucio», por llamarlo de algún modo)
  2. Que limites drásticamente el consumo. Redúcelo a unas cuántas veces a la semana.

No te estoy diciendo que eliminando la carne de la dieta vayas a tener mejor salud y tampoco que no puedas estar sano mientras comas carne. Ni lo uno ni lo otro sería cierto. Muchos carnívoros tienen mejor salud que algunos vegetarianos porque estos últimos tienden a creer que, como no comen carne, pueden tragar lo que quieran. Ningún nutricionista recomendaría esto. Eso sí, debes saber que podrías vivir más sano y feliz que hasta hoy evitando comerte la carne y la piel de otros seres vivos. ¿Sabes qué tienen en común Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Leonardo da Vinci, Isaac Newton, Voltaire, Henry David Thoreau, George Bernard Shaw, Benjamin Franklin, el ladrón y estafador Thomas Alva Edison, el doctor Albert Schweitzer e incluso el farsante y agente del MI6, Gandhi? Eran vegetarianos.

En la siguiente y última parte de este tema, seguiremos con los productos de granja y te daré consideraciones especiales. Ananda para ti y los tuyos.

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