El Miedo: es lo que te estanca ¿Cómo lo eliminas de tu vida? Parte 7

Hola, ¿cómo has estado? Siguiendo con el tema, recuerda que tienes que planificar tu viaje a la cima, y mejor si es por escrito: será muy sencillo si planificas y prevés lo que te puede pasar. El miedo pondrá trampas en el camino, pero dime algo:

¿Dónde no las hay?

Planificando, las sortearás todas. El mejor premio al llegar a la cima venciendo el miedo, no será el dinero ni las relaciones conseguidas; créeme que eso te parecerá secundario. Lo importante es que, en tu viaje, te habrás hecho de hierro y tendrás la satisfacción de que puedes con todo. Superar tus debilidades, no engañarte y ganar una fuerza que no se detendrá nunca, es invaluable.

Es seguro que tendrás nuevos conocimientos, más talentos y una visión que te hará reírte del mundo, ya que haber sorteado obstáculos habrá afinado tu mente al máximo, sobre todo haber vencido a los obstáculos invisibles, los que más peligro tienen. Por eso las trampas invisibles serán bienvenidas, porque sin ellas, no serías más inteligente ni podrias desarrollar la voluntad de un número uno. Estas trampas te obligarán a pensar y pulirás errores por el camino que te harán seguir creciendo porque no te sirve de nada avanzar a mil por hora si al mismo tiempo pierdes gasolina. Errores que cometemos como desmoralizarse, rendirse o autoengañarse, no te frenarán. Independientemente de que quieras ser el mejor jugador de ajedrez, ganar esa competición, construir una compañía exitosa o mantener una gran relación de pareja, tendrás que hacer frente a las trampas invisibles.

Porque, por un lado, están los obstáculos del día a día, y por otro las trampas invisibles que nadie ve y acaba pagando con una vida desgraciada. Éstas atacarán cuando menos te lo esperes y te pondrán muy fácil el proceso para rendirte. Vigila, porque surgen en el tramo final cuando ya casi las tienes: las trampas invisibles que coloca el miedo son como minas personales que no se ven. Pero si tú las conviertes en un enemigo visible ganarás la batalla. Si sabes reconocerlas, podrás superarás. Son:

Trampa Invisible 1:

perder el entusiasmo es letal. Pero no te preocupes si en un momento puntual lo pierdes porque el entusiasmo va y viene, nadie está entusiasmado de forma permanente. El entusiasmo sube cuando ves resultados y baja cuando trabajas sin ver nada. Por eso, lo mejor que hay para no perderlo es saber que el entusiasmo nunca se pierde, sólo parece que se ha perdido. Ayúdate a visualizar tu objetivo, así el entusiasmo no se irá nunca. Podrás superar el dolor de cualquier prueba si sabes que te espera un premio. Sí te acompaña una imagen de lo que vas a conseguir el entusiasmo, te ayudará siempre. Habrá momentos en el camino sucio de trabajar y no disfrutar de tus esfuerzos, tendrás que mancharte y al mismo tiempo no caer en la trampa de desmotivarte. El entrenamiento para combatir tus miedos o para conseguir tus metas será duro y seco a veces. Y sin resultados inmediatos. Pero tú seguirás ensayando esos movimientos, seguirás repitiendo afirmaciones y seguirás planificando sin piedad con tu meta en la mente. Por eso nunca abandones si baja el entusiasmo, porque, si sigues, entusiasmo es lo que te va a sobrar. Así entrenarás a tu mente para persistir y te harás más fuerte.

Trampa Invisible 2:

los aprendizajes no se dan en línea recta. Subes, paras, quizás retrocedes un poco y luego vuelves a subir. Así una y otra vez. Avanzas, surge el caos y luego organizas de manera correcta. Tu cerebro necesita asimilar la información tras una subida. Esta lleno y tiene que filtrar la carga por tu cuerpo para poder volver a llenarse más. Por eso guarda siempre un tiempo de asimilación, parecerá que te habrás parado, pero no, será tu subconsciente ordenando la información. Será cuestión de días seguir subiendo, este proceso es normal en cualquier aprendizaje. El estancamiento es un ingrediente más de la mejora: muy grandes avances al
principio, la moral a tope y de repente parecerá que no avanzas. Incluso cosas que antes dominabas resultan difíciles, como si perdieras contra rivales que veas inferiores. No te preocupes porque es normal, tu subconsciente está refinando el mecanismo. En el proceso, algunas piezas se descolocan y la máquina falla un poco, pero al de unos días se sincroniza y funciona mejor. Ya estás listo para la siguiente mejora si no te has rendido. Otra subida de golpe. Pero, desgraciadamente, muchos tienen miedo a estancarse y caen en la trampa de no ver mejoras; entonces, abandonan. Se llenan de pensamientos tipo:

“¿Para qué sigo entrenando si no mejoro?”

Este falso estancamiento es uno de los mayores asesinos de éxito más grande porque los que se estancan no saben que se están haciendo mejores. Cada movida que hacen, suben más aunque no lo parezca. Los conocimientos y el saber hacer les están haciendo mejores aunque no se den cuenta. Es como ver crecer un niño: si se ve cada día no se aprecia, pero si se ve cada mes sí. Si aprendes algo nuevo cada día tu mejora será imparable, pero vigila. Siempre llegarán momentos en que parezca que no puedes seguir e incluso que retrocedes. Pero no, si pasas de mil kilómetros por hora a 800 parecerá que te paras. ¡Pero sigues a 800 por hora! Esto te dará fuerza para seguir: Incluso los mejores pasan por etapas en que se estancan (es algo que se ve mucho en el fisicoculturismo). Pero sólo están tomando aire. Por eso cada día que entrenes avanzas muchísimo. Aunque no lo veas.

Trampa Invisible 3:

«Me aburro, esto me cansa»

es una frase recurrente que ha matado a millones de carreras: les entra miedo a tener que repetir algo toda su vida. Para aprender algo, tienes que desarrollar aguante. Visualización, repetición, el perfeccionar movimientos una y otra vez. Los campeones ensayan hasta que el golpe sale de memoria. El «aburrimiento» de un proceso de entrenamiento es una trampa invisible que colocará miles de distracciones para levantarte y no seguir. Reconoce al “esto me cansa” y no caerás en la tentación. Eliminarás la sensación de aburrimiento pensando en que estás en el camino de los maestros. Ya llegarán los premios, el glamour, no te preocupes: la repetición es una mejora silenciosa: aburrida, pero terriblemente efectiva. No abandones nunca, si te aburres o si te cansas. Sólo el que practica hasta aburrirse se vuelve el mejor. Cuando lleguen los triunfos parecerá que tienes un don innato, pero habrá sido la fuerza de la repetición. El tenista número uno repite hasta la extenuación el mismo golpe, el mejor tirador repite el mismo disparo, el mejor vendedor repite la misma presentación y el mejor empresario repite la tenacidad. La repetición les convierte en maestro, porque recuerda:

No hay que temer al que practica mil cosas distintas, hay que temer al que practica una misma cosa mil veces.

Trampa Invisible 4:

muchas son hasta graciosas si no fuera por sus terribles consecuencias. Pero las excusas sólo son miedos encubiertos que dificultan el camino a la cima provocando no actuar, no leer, no trabajar de manera concentrada, no insistir, no conocer gente nueva o no pensar:

«No he podido leer hoy porque surgió un imprevisto…»

«No me he ejercitado porque no tenía ropa de entrenamiento…»

«No he ido a esa fiesta al aire libre porque había nubes…»

«No me he concentrado porque pensaba en aquello que me dijeron que tal y tal…»

Algunos siempre tienen algo, pero es su subconsciente el que busca cualquier oportunidad para no esforzarse, porque, lastimosamente, estamos condicionados a sufrir lo menos posible, estando en una zona de confort. Es casual que las mejores excusas para no trabajar provengan de los más vagos, que las mejores excusas para no hacer ejercicio vengan de los más gordos y que las mejores excusas para criticar a otros vengan de los más incompetentes. Son los que también se ofrecen para llevar a un familiar a no sé qué sitio, con tal de no invertir su tiempo formándose. Son los que, de manera sistemática, se cargan de trabajo sin sentido en un trabajo que odian, para no tener que mejorar otras habilidades. Todo con tal de librarse de mejorar y probar algo nuevo. Las excusas son peligrosas porque se empieza por poco y sin darte cuenta te encierran en una zona de comodidad que te hacen inventar nuevas excusas. Así que empieza vigilando todas las pequeñas excusas y no caerás en la trampa. Se trata de no mentirte. Si llueve y tienes pocas ganas de entrenar, vete. Si quieres leer tu hora diaria arranca tiempo de la comida. Si tienes que acabar ese proyecto personal, no digas que estás cansado o que mañana lo harás. Cuando no tengas ganas, míralo como un reto, no como un

«no puedo porque…»

Di

«¡Me haré más hábil si entreno con lluvia!»

Eliminar las excusas y reemplazarlas con acción es uno de los tantos engranajes que se manejan en la maquinaria del Éxito, no lo olvides…

Trampa Invisible 5:

hay verdaderos especialistas en atraer enfermedades y achaques. El miedo es muy poderoso y puede provocar males a su salud, todo para evitar actuar. Son los que siempre tienen un dolor aquí, un resfriado o se «han caído» y desde un constipado hasta una fractura, todo les ocurre a ellos, auténticos especialistas en estar lesionados para no hacer nada.

¿Cómo combatir esta falsa mala salud?

Hay que autoanalizarse ver eso como lo que es: un obstáculo mental. Casi siempre son provocaciones de la mente, para no dar un paso y enfrentarte al miedo. Una vez más es tomar aire y dar un paso frente al miedo. Entonces se acabarán los dolores de golpe. Algunos dejaron a su pareja que tenía todo tipo de achaques y se los contagiaba, otros decidieron no hacer caso al dolor y otros dar un paso frente a lo que les imponía. En todos los casos se acabaron los dolores. Además, siempre es mejor seguir para mitigar cualquier achaque (claro que hay casos puntuales: a mí un «entrenador» de gimnasio me hizo joder la rodilla derecha y las radiografías no detectan nada, ni con PNL me lo he podido quitar, por eso decidí que JAMÁS le pagaría a un entrenador físico de nuevo, aunque tengo un Coach, todos los coaches debemos tener uno). Verás como en cuanto no le das importancia, matas al dolor. Sal de casa a pesar de cualquier aflicción o sino el aislamiento te deprimirá aún más y creará precedente. En cuanto des la orden a tu cabeza volverá el entusiasmo y tus ganas de seguir y el dolor desaparecerá. Los que nunca llegan a nada utilizan sus achaques para escaparse, pero tú las utilizarás para sacar ventaja.

Más adversidad, más avance: Si los que llegaron lejos se hubieran quedado en casa los días con algún dolor o llenándose de excusas, no habrían avanzado ni la mitad...

Antes de ganar por fuera: tienes que ganar por dentro. Muchos pierden la batalla del miedo porque no le han ganado primero a su enemigo interior en forma de pensamiento negativo y por las tediosas creencias limitantes. El enemigo interior es esa voz que te habla por detrás como en los dibujos animados. Un ángel que te dice lo bueno y un demonio que representa al enemigo interior.

Es muy poderoso: tiene una facilidad innata para colarse en nuestra mente, si nos descuidamos. Si bajamos la guardia pensará por nosotros y nos llevará a una espiral de infelicidad. Querrá que nos rindamos, que critiquemos, que tengamos envidia de la suerte de otros y que no nos esforcemos por perseguir algo. Nuestro enemigo interior espera pacientemente. Si no ocupamos nuestra mente con objetivos y positividad, se adueñará de todo. Fíjate bien, si gente sin nada que hacer se reúne por las tardes para «pasar el tiempo»

¿Qué hace?

Chismosear, criticar, rajar del prójimo y trabajar más bien poco y tomar unos tragos… La mayoría de personas pierde porque descuidan su propia mente. Dejan crecer lentamente una pequeña emoción negativa que acaba siendo un monstruo que les maneja...

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