El Miedo: es lo que te estanca ¿Cómo lo eliminas de tu vida? Parte 5

Hola, ¿cómo te va? Continuamos con este complejo aunque apasionante tema. Los seres humanos, muchas veces, emitimos excusas como estas:

«Si pudiera sacar tiempo, montaría mi propia empresa…»


«Si pudiera trabajar en otro sitio, haría los viajes que me gustan…»

«Si pudiera estar menos cansado, leería más y sería un experto en todo lo que
me interesa…»

«Si pudiera tener más vitalidad, saldría más y conocería más gente…»

«Si pudiera librarme de algunos gastos y de la hipoteca, haría las mejores
inversiones…»

Si pudiera… Si pudiera… Si pudiera…

“Si pudiera…” significa que tienes miedo de hacerlo y punto. Recuerda:

En el momento en que se sustituya una excusa por medio paso avanzarás mil kilómetros.

Los que quieran una excusa la van a encontrar, si buscan lo suficiente. El juego es así:

  1. Ven lo que les gustaría conseguir
  2. Lo enfocan de manera negativa, como si no fuera posible. Buscan y buscan hasta dar con un impedimento. He jugado demasiado a esto y me aburre. Estoy harto de esconder tras una excusa las ganas de no hacer nada.

Cambiar de trabajo, viajar por el mundo o dedicarte a un negocio que te apasione no es un pase, créeme, yo estoy viviendo ese proceso… pero no perseguirlo y cubrirte de excusas es mucho peor.

“Si tuviera tiempo haría unos cursos que catapultarían mis ingresos…”

¿Por qué no lo intentan?

Si hay gente que ha conseguido estudiar una segunda carrera mientras trabajaba, ¿por qué ellos no? Si lo sé… hay miles de excusas (yo me puse algunas, hablando con la verdad). Es lamentable ver cómo tanta gente que suspira por otra vida y que tiene opciones para ganarse la vida como le gusta, se engaña con las excusas y lo pierden todo. En vez de invertir unas horas planificando, las invierten convenciéndose de que no pueden. En vez de dar con la solución, buscarán todos los impedimentos habidos y por haber, pero la gente decidida a atravesar el miedo, ignora las excusas. Ese emprendedor de origen humilde se encontró con cinco millones de impedimentos en su vida y ninguno le frenó: mira a este hombre, pese a todo y empezando por lo bajo, lo logró:

Jeff Bezos es el máximo ejemplo de cómo, empezando por lo bajo y siendo constante, se logran grandes cosas…

Impedimentos, todos los habidos y por haber, caso: a ninguno.

Si deseas algo con fuerza nada te estorbará. Tu mente encontrará excusas, por supuesto, pero tú te negarás a repetirlas. Siempre que intentes algo habrá cambios y riesgos, es inevitable. Pero son sólo para ponerte a prueba y seleccionarte de entre los aficionados. Si no lo haría cualquiera, así que será tu ventaja para separarte del resto. Busca las tres cosas que más te inquieten hoy y cambia de mentalidad. A partir de ahora no busques excusas y di que puedes con ello. Siempre “Puedo con ello”. Analiza tus tres retos y di “Puedo con ello”.

  • Si quiero cambiar de vida, puedo con ello.
  • Si pierdo mi empleo, puedo con ello.
  • Si quiero compaginar estudios con trabajo, puedo con ello.
  • Si no me quieren, puedo con ello.
  • Si las cosas salen mal, puedo con ello.
  • Si quiero conseguir mi meta y surgen mil obstáculos, puedo con ello.

Un método cómodo para vencer los miedos grandes, (mejor dicho: los que tu consideras grandes), es descomponer el atrevimiento en pasos y darlos de manera escalonada. Así podrás con cualquier miedo. Primero analiza,

¿Qué te causa exactamente miedo?

Siempre hay un origen que es el que tienes que atacar sin desgastar tus fuerzas en combatir los síntomas. Se honesto y pregúntate:

¿Qué te da miedo de verdad?

Piénsalo bien. Recuerda que la verdadera causa del miedo suele ir disfrazada, el miedo a un rival puede ser el miedo a ganar y no el miedo a perder. Quizás atreverte a tu propio negocio no sea el verdadero miedo, sino el no disponer de dinero durante un tiempo. Quizás hablar delante de veinte personas no sea tu miedo, sino la responsabilidad que conlleve cuando te hagan caso. Investiga primero qué es lo que de verdad te preocupa y cuando des con el verdadero miedo, descompones el atrevimiento a superarlo en varios pasos:

  1. Da los pasos fáciles y luego los más difíciles. Así cuando llegues a los “difíciles” no serán tan difíciles porque los pasos previos los habrán atenuado. Además tendrás la inercia de atreverte con todo.
  2. Haz una lista de los pasos para superar el miedo, del más sencillo hacia arriba. Elige el miedo a los perros, a subir en ascensor, a hablar en público, a ir en barco, a hablar con alguien del sexo opuesto o alguno en particular tuyo. Elije uno y divídelo en diferentes pasos para solucionarlo. Si es, por ejemplo el miedo a ir en ascensor, un día puedes entrar un segundo y volver a salir, otro permaneciendo dos segundos, otro subiendo un piso solamente, y así poco a poca hasta que la fobia desaparezca. O por ejemplo puedes vencer tu miedo a los perros primero observándolos, luego acercándote un poco, después acercándote más, después tocando a un perro pequeño, luego acariciándolo más tiempo, y luego aumentando el tamaño hasta que ninguno te imponga. Así verás que siempre puedes. Pero un paso cada vez, no te saltes ninguno. Antes de lo que pensabas jugarás con ese perro que antes tanto te imponía. O puedes vencer el miedo para montar tu propio negocio primero buscando gente que lo haya conseguido. Tener un plan para conocerles y hablar con ellos.
  3. Ofreciéndote a trabajar con ellos un tiempo gratis a cambio de información sobre cómo negociar con proveedores y las posibles trampas.
  4. Formándote más en tus ratos libres para descubrir ayudas, datos, personas y webs interesantes que te conseguirán clientes.
  5. Construyendo la base de tu negocio en minutos que arranques de aquí y de allá para manejar las finanzas bien desde el principio y saber qué clientes te convienen y de cuáles huir.
  6. Mejorar gradualmente hasta conseguir beneficios (no facturación, sino beneficios = ventas – costos).
  7. Lanzarte a tiempo parcial.
  8. Finalmente dejarlo definitivamente todo para disparar tu negocio. Con el atrevimiento gradual la velocidad a la que eliminarás tus miedos te sorprenderá.

Los primeros escalones, mientras pruebas tus fuerzas, tardarán un poco más, pero luego seguir será fácil. Bastará una acción al día. Un pequeño progreso diario quizás no parezca mucho, pero un mes de pequeños pasos es un mundo, te lo aseguro. A cada paso avanzarás y te fortalecerás mentalmente. Cada paso matará más a tu enemigo interior. Seguro que piensas

“Sí, pero vencer un miedo grande no es lo mismo que vencer uno pequeño.”

Te diré algo:

¡Sí, es lo mismo!

Tu miedo a los perros puede parecer una pequeñez frente a hablar en público, pero lo que has hecho para vencer el miedo a los perros, tu técnica y tu fortaleza mental será la misma que para tus miedos “mayores”. Estos pequeños miedos son valiosísimos para desarrollar tu técnica y manejar la adrenalina a tu favor. La adrenalina para ponerte delante de un perro es la misma que para hablar en público. La única diferencia es la posición en tu mente. Cuando superas un miedo, verás que no hay mucha diferencia entre el “tamaño” de un miedo u otro. Lo has logrado una vez, ¿por qué no más? Superarás el segundo miedo, el tercero y así hasta el más difícil. Troceándolo serás capaz de eliminar cualquier miedo. En algunos quizás necesites dos o tres pasos más. Pero siempre será el mismo proceso de “atrevimiento gradual”. Lo importante es empezar. No te desanimes porque tienes semanas y meses para vencerlo. En cuanto empieces lo conseguirás antes de lo que imagines. Y tras el primer paso victorioso el resto irá rodado. Vamos con un ejemplo real de descomponer el miedo en partes, la táctica que usaba un tal Alejandro Magno con su ejercitó

y que luego imitó un tal Napoleón Bonaparte (masón hasta el tuétano, el gesto de la imagen lo es).

Alejandro se lanzaba con el 80% de sus tropas al flanco del enemigo para una victoria parcial pero segura, gracias a su superioridad numérica. Una vez ganada una pequeña parte iba por otra, por otra y por otra. Su principal habilidad consistía en maniobrar para colocar el grueso de sus hombres frente a una minoría del enemigo y así lograba victoria tras victoria. Y es lo mismo que harás:

En vez de abrumarte y doblegarte al enemigo porque parece incontrolable, conquistarás una pequeña parte y luego otra y otra.

Así hasta tenerlo. Si quieres hacer algo de golpe, puedes sentirte abrumado y doblegarte al enemigo porque parece incontrolable. Pero si conquistas parte tras parte ya lo tienes. No se trata de hacer mil kilómetros en un día, se trata de avanzar un poco pero avanzar bien. Así nunca te quedarás paralizado. Y luego quedará menos y cada vez más cuesta abajo. Esa es la efectividad del atreverse gradualmente. El atrevimiento gradual son pequeñas victorias que te inmunizan frente a los pensamientos negativos. Te dará la misma superioridad numérica de Alejandro Magno a base de ir ganando información y valor. Con pequeñas victorias el ataque final de tu enemigo no se producirá nunca porque le dejarás sin fuerzas. Paso a paso llegarás muy lejos. Otro beneficio del atrevimiento gradual será tu nivel de autoconfianza. Cada vez que te enfrentas a un miedo, sube tu autoconfianza. Esa autoconfianza se acumula en tu cuenta corriente mental. Pero no baja como el dinero, crece o se queda como está. La podrás usar siempre para otros retos, para eliminar preocupaciones y pensar de manera muy despejada. Debilidad en el primer escalón de la escalera y fuerza cuando llegas arriba. Porque subiendo escalones aunque se trate de pequeños saltos destrozarás trampas mentales. En pequeños pasos verás que es más fácil de lo que parece. Tu enemigo interior atacará con que así es demasiado fácil y que más tarde aparecerán los verdaderos problemas. Pero tú seguirás y lo vas a callar, en pequeños escalones, los problemas nunca son grandes. Aceptarás que el miedo nunca desaparece del todo, pero no te preocupará. Como de manera constante te enfrentarás a nuevos retos, te gustará la sensación de adrenalina y tu sensación de control, donde los demás salen despavoridos.

¡Qué excelente entrenamiento! ¡Quiero más!

Y así te desensibilizarás de cualquier tensión.

¿Recuerdas alguna vez cuando disfrutaste de los nervios antes de conocer a esa persona o de tener tu mejor actuación?

Será muy parecido. Cuando mires al miedo y la adrenalina recorra tu cuerpo como algo normal, te harás muy fuerte. Estarás al nivel de los campeones. La adrenalina te servirá para moverte en vez de paralizarte. Tendrás todo tipo de patrones mentales para saltarte el miedo. Por ejemplo respirar profundo antes de dar un paso, se convertirá en un ancla mental que automáticamente te dará valor para combatir. Valdrá cualquier movimiento propio como chasquear los dedos o decir que eres el mejor para tener un movimiento condicionado que te de el máximo de confianza. Algo importante es que tienes que premiarte varias veces durante el atrevimiento gradual, lo que en el entorno ejecutivo se llama el «yo aspiracional»

Siempre, procura darte una recompensa a ti mismo, en cada uno de los pasos. Y sí son muchos pasos, pues muchas recompensas. Aunque enfrentarte y superarlo es ya una recompensa, prémiate con tu comida preferida, un día libre o comprarte algo que deseabas. Premiándote, irás el doble de rápido porque tu inconsciente te dará la motivación necesaria. Si te premias, tu mente no te lo pondrá difícil pensando en que no vale la pena y poniéndote trabas. Así que disfruta de esa película, ese libro, ese viaje o esos zapatos que querías comprarte. Una recompensa hará milagros a la hora del “me lanzo o no me lanzo”.

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