El Miedo: es lo que te estanca ¿Cómo lo eliminas de tu vida? Parte 3

Hola que tal, ¿cómo has estado? Hoy continuamos el tema del miedo, ya que, como sabes, los que superan el miedo saben que nunca eliminarán del todo ese momento del dolor, esa punzada de avanzar cuando los demás huyen, ya que siempre estará ahí. Lo minimizarán a tope, incluso disfrutarán con él, pero saben que siempre estará ahí. Si alguien te dice que no tiene miedo, o te miente o está loco.

El miedo siempre estará ahí, no deseo engañarte. Te acompañará el resto de tu vida, pero sí que vas a reducirlo al mínimo y te va a servir para elegir siempre bien.

¡Si algo da miedo, es que es bueno!

Te está diciendo por donde ir para avanzar. Nunca falla. El afrontar el miedo te llevará mucho más lejos y más rápido que cualquier otra estrategia. Vencerás a cualquier enemigo si te desensibilizas del exterior y das un paso al frente. Y eliminarás días enteros de angustias, preocupaciones y desesperación al no posponer lo importante. Si sabes cómo vencer al miedo, todo lo que antes veías imposible serán ahora objetivos que conseguirás. Será apuntar y disparar. Tu pensamiento negativo no habrá tenido tiempo ni de hablar, ya que, muchas veces, éste se alimenta de nuestro propio diálogo interno. Cualquier objetivo será fácil con tu nueva habilidad. Con un sistema para vencer el miedo tu crecimiento será ilimitado. Superando cualquier situación que te imponga le robarás su fuerza y será tuya para siempre. Cualquier miedo será un entrenamiento para subir tu fortaleza. No tendrás límites. Disfrutarás en cuanto se asome el miedo porque sabes que le vencerás y así conseguirás objetivos al alcance de muy pocos.

Muchos intentan combatir su miedo, pero nunca consiguen nada. No se dan cuenta de que tropiezan siempre con la misma piedra. Para que esto no te ocurra, te diré los errores más comunes a la hora de superar el miedo:


No intentarlo para no perder

La trampa más sutil y que más abunda, es no intentarlo por miedo al fracaso, pero al no intentarlo, ya fracasaste. Si no lo intentas, has perdido y viceversa, si lo intentas el resultado es lo de menos, lo importante será el valor, confianza y experiencia que habrás ganado. Si le temes a la carrera, pero corres igualmente, ya ganaste. Tendrás una experiencia que el 99% de la gente nunca tendrá. Verás, ganar será irrelevante porque, primero, habrás ganado la batalla más importante, la batalla contra ti mismo, ya que en este caso, tú mismo eres tu peor enemigo. Y segundo, de esa carrera saldrán nuevas experiencias y oportunidades en otros sitios. Por ejemplo, si te lanzas a la carrera de vender tus propios servicios de asesoramiento financiero, de repente encontrarás mayores oportunidades de negocio en el sector de distribución aérea. Una oportunidad lleva a la otra y al final tu problema será elegir. Nunca luchas contra el exterior, luchas siempre contra ti. Por eso piensa en modo olímpico, se trata de participar.

Intentarlo por puro crecimiento. En cuanto arrancas ya tienes ventaja.

Seguridad

La búsqueda de seguridad es un error que cometen muchos. ¿Cuánta gente odia su trabajo pero tiene “seguridad”?

¿Seguridad para qué?

¿Para llevar una vida aburrida y frustrante?

¿Para tener una pensión que da risa y tristeza al mismo tiempo y tener que esperar 60 años para que te la paguen, si es que te la pagan, si no te has muerto antes?

Suena fuerte, pero te lo digo desde el fondo de mi corazón, ya que fue algo que yo viví. Ganarás infinitamente menos en un trabajo “seguro” que dedicándote a lo que te gusta. Un trabajo en el que perpetuarse sólo es una cárcel donde ver cómo pasa tu vida y además, se dice que el salario es ese soborno que te dan para que te olvides de tus sueños. La seguridad laboral es la mayor inseguridad. Te aseguro que acabarás tu vida deprimido, con un carácter agrio e inseguro y con mucho menos dinero en el banco del que desearías ver en tus estados de cuenta. Los que buscan seguridad se quejan de su lamentable vida y se autocompadecen, porque, al fin y al cabo, es lo más fácil.

Pero por si acaso no intentan nada nuevo. Es la trampa de la sociedad acomodada, gente que no se mueve de su sitio en un trabajo repetitivo, volviéndose loca. ¿Y si sale una oportunidad? “No, aquí tengo seguridad”. La seguridad es la peor de las drogas porque te alivia una parte, pero sus efectos secundarios son peores y a largo plazo pueden producirte tumores y cáncer. Por eso, olvida la estafa de la seguridad y busca un trabajo que te llene, o mejor, haz una labor que te apasione y que de paso, ayude a otros. No pares hasta encontrarla, trabaja en lo que encuentres para ganarte la vida, pero al mismo tiempo, busca y rebusca. ¿Cómo hacerlo? Empieza rompiendo tu rutina, da pequeños pasos para salir de tu zona de seguridad. Empieza por pequeños cambios como volver a casa por un camino diferente, cambiar tu horario madrugando más y haciendo parte de lo que hacer por la mañana por la tarde y viceversa, acabar ese libro que siempre tienes pendiente, cocinar con ingredientes distintos, probar un nuevo tipo de ejercicio físico, hablar con los empleados de las tiendas o cambiar tu postura corporal cuando andas. Un mundo de posibilidades se abre cuando intentas cosas distintas. Es la antesala para encontrar y trabajar en tu pasión créeme. No es el camino convencional, pero funciona. No puedes perderte lo mejor de la vida.

Huir del rechazo

Hay gente, de la que ni siquiera sospechas, que no quieren que crezcas. Acá aplica el adagio que reza que incluso tus amigos te quieren ver bien, pero no mejor que a ellos… Con manipulación y astutos comentarios querrán encerrarte en la cárcel de no atreverte a nada. No querrán que salgas del rebaño. Pero lo que piensan los demás no es lo mejor para ti. Tienes que pensar por ti mismo. Tienes que pensar en lo que tú quieres, de manera muy independiente de la opinión de tus amigos, familia y compañeros. Jamás dejes que influyan. Aunque la mayoría no actúa así, desgraciadamente. Tienen un miedo visceral e innato a ser rechazados. Mucho miedo a llevar la contraria, a pensar muy diferente a sus compañeros, amigos o familiares, a actuar diferente. Por eso, uno de los mayores peligros para progresar, es el miedo al rechazo. Pero tú tienes que seguir. Por un lado porque tú tienes tu camino y por otro porque siempre habrá supuestos amigos que no soportarán que avances. No querrán crecer contigo, asúmelo. Por eso tú tienes que seguir tu camino y no tener miedo al rechazo. Cuando empecé a certificarme como Coach, a mucha gente no le gustó. Que no era para mí, que mejor buscara un trabajo con todo lo de ley y que mejor estudiara Psicología para encontrar un buen trabajo, que el Coaching no da plata, que eso que es, en fin. ¡Y entonces lo vi! No les gustaba que otros se salieran del rebaño y mejoraran su vida. Quedarían en entredicho y como seguí a lo mío, sacaron la artillería y empezaron los comentarios de que eso me llevaría a la ruina. Sólo quiero que estés preparado. Cuando intentes algo, recuerda que no gustará a muchos, incluso de los más íntimos. Pero tienes que taparte los oídos y seguir tu camino. Si quieren acompañarte bien, si no sigue sólo. Míralo como un filtro estupendo para saber quién está contigo. Cuando veas resultados enseguida notarás con quién no estás a gusto y huirás. Verás quienes no merecen la pena y sólo roban tu energía. Huye despavorido de esos vampiros emocionales, que sólo buscan tapar sus propias miserias. Y no sólo eso, en los hombres es más patente porque tememos el rechazo de una mujer que nos guste de verdad, ya sea por su físico (que es el más común) o porque se nos enseña a poner a la mujer en un pedestal. Hay hombres que no se acercan a mujeres muy bellas por eso, y ahora, con la moda de las redes sociales, se idealiza en proporción al número de seguidores o fans que tenga, y te digo, es una falla valorar a alguien por su físico.

El físico es algo que no dura (y en las mujeres menos). Recuerda que los casanova son los que más rechazan, pero siguen cortejando porque saben que mujeres es lo que hay, es lo mismo con las oportunidades. Sé un gigoló, un casanova de oportunidades, cualesquiera que sean, verás que la plétora de bendiciones será una constante en tu vida.

Tu zona de comodidad

El buscar la comodidad es un error. Cuando se disfruta parece que durará siempre. Entonces te haces adicto a buscar siempre lo más cómodo, pero así sólo arruinarás tu vida. Si buscas comodidad, tendrás que conformarte cada vez con menos. Al final sólo huirás, huirás y huirás. La comodidad tiene dos peligros:

  1. Te duerme: el estar siempre cómodo neutraliza nuevas ideas y seguir creciendo. Un buen sueldo y una situación temporal cómoda te pondrá a la cola de la mejora personal.
  2. Crea adicción: porque para seguir cómodo buscas más caminos fáciles que al final no llevan a nada bueno.

En este caso, la frase oriental

“Si quieres una vida fácil, haz lo difícil. Y si quieres una vida difícil, haz lo fácil”.

entra como anillo al dedo para este tema. ¿Cuánta gente se consume en un trabajo que no le emociona o en una relación que le aburre, sólo porque está cómodo de manera temporal? Si cambian, creerán que perderán status y amigos. Temen no encontrar otro trabajo o a otra persona si cambian. Pero perderán aún más si siguen donde están. Por eso, salir de la zona de comodidad siempre será lo mejor. Un esfuerzo cambiando de situación siempre será lo mejor. Sabes, me desespera ver cómo muchos acaban en una vida donde sólo se sienten a salvo temporalmente, un trabajo que aporta algo de dinero y unos amigos que son “los que han tomado”. Ningún movimiento, siempre lo fácil y repetitivo, como si fueran a vivir mil años. Su entorno tampoco ayudará, diciéndoles que están mejor donde están, que no van a encontrar nada mejor. Pero mienten. El mejor movimiento sería dejar ese entorno. Y ganarían muchísimo si hicieran lo que les gusta. Porque su problema no es la falta de talento, es su zona de comodidad.

Para la gente es más fácil atarse con pensamientos de ¿Y si no encuentro otro trabajo mejor? ¿Y si no encuentro otros amigos? ¿Y si todo es mucho peor? Entonces se quedará en la zona cómoda mientras el rebaño espera como un buitre cualquier intento fracasado con un “Ya te dije yo…” Pero la zona de comodidad sólo te llevará a buscar cada vez más comodidad y te limitará aún más. Al final huirás del más mínimo cambio, aunque estés harto de tu situación. Ojo a cualquier cambio y a cualquier persona nueva. Cualquier intento de huir te paralizará… aunque ya estés terriblemente incómodo. ¿Progresar, crecer? Para otros, demasiado hacer algo distinto y contrariar a la mayoría. Porque, ¿qué pasaría si sale bien? Entonces surgirían nuevos retos, nuevos cambios y nuevas responsabilidades (y más felicidad, emociones y relaciones)… no, mejor cómodo aquí en el sofá viendo la televisión. La estrategia es muy clara: Disfruta de lo nuevo, siente las punzadas, que al final no son tanto y sal de la comodidad. Encontrarás miles de posibilidades de vivir como te gustaría. Y de paso, muchísimo dinero.

Nunca temas al fracaso o al éxito. Teme sólo no cambiar y no perseguir tus sueños. Es fácil buscar cada día pequeños cambios para salir de tu zona de comodidad. Con dos punzadas al día irás muy bien.

Esperar al momento ideal

Mira, nunca es el momento ideal para empezar ese proyecto, para hablar con esa persona ni para ese cambio de aires. El momento ideal nunca llega, no lo busques porque nunca llegará. Tienes que actuar ya, sin pensarlo dos veces. El momento ideal es una trampa silenciosa que muchos no ven. Esperan y esperan a que todas las condiciones sean favorables y así pierden años de su vida. Si quieres algo tienes que actuar. Hoy. Nunca digas cuando. Cuando tenga más tiempo… Cuando cambie de trabajo… Cuando esté más tranquilo… Cuando lea ese libro… Cuando tenga más dinero… Cuando tenga mi propio negocio… Cuando me encuentre mejor… Cuando haga más deporte… Cuando tenga más confianza en mí mismo… Cuando… Nunca llega la ocasión perfecta. No existe. La gente fracasa de manera miserable porque su oportunidad perfecta nunca llega. La infelicidad más absoluta les invade cuando ven que nunca es el momento. Pero no se dan cuenta que si esperan a cierta seguridad a tener dinero o sentirse al 100% no conseguirán nada. Sólo cuando se lancen sin esperar que todo esté a su favor conseguirán sus objetivos.

Seguro que conoces a esa persona ultraconservadora con una vida penosa por no atreverse nunca. Pues anímale a que haga algo distinto. Insistes hasta que diga: “¡Tenía que haberlo intentado antes!” Te servirá a ti mismo para ver lagunas en tus decisiones y lanzarte también. Verás posibilidades en tu día a día de hacer cosas que continuamente pospones porque no es el momento. Pruébalo y verás. Cuando te des cuenta de que sólo puedes ganar si no esperas al momento perfecto verás que las oportunidades las tienes delante.

Intentar tenerlo todo controlado

Es un error intentar tenerlo todo controlado. “No estoy contento con mi trabajo ni mi vida, pero al menos puedo controlarla”.

¿Controlarla para qué?

Lo que no controles ahora, es puro crecimiento. Te servirá para mejorar y además lo podrás controlar más tarde. Intenta siempre más, aunque no lo controles 100%. No se trata de abarcarlo todo ni de empezar mil proyectos, se trata de intentar un poco más, aunque notes que patinas. Estate un poco incómodo y verás los resultados. Si no haces deporte, ¿por qué no intentas nadar treinta minutos por semana? Quizás es algo que no “controles”, quizás te canses al principio, quizás no tengas el estilo de Michael Phelps, pero siempre te beneficiarás de lo que no controlas.

Recuerda que no se trata de ser un maníaco del control, sino hacer las cosas. Si has de controlar algo, que sean las reacciones que tienes si el resultado te es adverso.

  1. Quizás no controles el inglés, el alemán, el francés o el chino, pero ensaya las palabras que puedas y lánzate aunque no lo hagas perfecto.
  2. Quizás no puedas practicar todo lo que te planteo en este post, pero intenta algo igualmente. Tu mente se encargará de perfeccionarlo.
  3. Quizás no controles al tratar con gente nueva, pero igualmente inténtalo. Por el camino aprenderás y mejorarás tu agenda. A medida que pase el tiempo, incluso harás buenos amigos. Pero nunca: “como no controlo, no hablo con ellos”.
  4. Quizás tampoco controles el nuevo horario que has cambiado para meter
    formación adicional, deporte y algo de meditación. A lo mejor no controlarás los primeros días y que sea un caos de idas y venidas. Inténtalo igualmente y verás cómo sale. Cuando otros ven imposible un horario fuera de trabajar y dormir tu día será mucho más divertido y productivo.

Cada vez que no controlas, te acercas a tus metas. Si no controlas, vas bien. Estás subiendo peldaño a peldaño. Cuando no controlas subes, cuando controlas, estás tomando aire en un rellano. ¡Pero para luego seguir subiendo! Cuando puedas reconocer estos errores, seguro sonreirás y te alegrarás. Te sentirás cómodo cuando no estés “a salvo”. Ahora si harás aquello a lo que no te atrevías. Disfrutarás más venciendo al miedo, que encerrado en tu zona de comodidad. Ya no sentirás miedo a las alturas. Buscando el «un poco más difícil» gestionarás grupos, montar tu propia empresa o tener la confianza que siempre quisiste tener. Lo que tú elijas.

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