Dolor Vs Placer… ¿de cuál huyes y hacia cuál te inclinas? Parte 3

Hola, siguiendo con el tema del post anterior, te puedo contar que Donald Trump y la madre Teresa se sienten impulsados por esta misma fuerza. A lo mejor pensarás que estoy loco por escoger a dos personas tan diferentes. Es absolutamente cierto que sus valores se encuentran en extremos opuestos del espectro, pero ambos se sienten impulsados por el sufrimiento y el placer ya que sus vidas se han visto configuradas por lo que han aprendido en cuanto a obtener placer y por lo que han aprendido en cuanto a lo que crea sufrimiento. La lección más importante que podemos aprender en la vida es qué crea el sufrimiento para nosotros y qué nos produce placer. Esa lección es diferente para cada uno de nosotros y en consecuencia, también lo son nuestros comportamientos.

¿Qué ha impulsado a Donald Trump a lo largo de su vida?

Ha aprendido a obtener placer de tener los yates más grandes y caros, de adquirir los edificios más extravagantes, de hacer los tratos de negocios más astutos, en resumen: de acumular los juguetes más grandes y mejores. ¿A qué aprendió a vincular el sufrimiento? En las entrevistas que se le hicieron (antes de ser presidente de EEUU) contó que el mayor sufrimiento en la vida lo vincula a ser el segundo mejor; eso equivale para él a un fracaso. De hecho, su mayor impulso por conseguir cosas procede de la compulsión por evitarlo. Eso, para él, constituye una motivación mucho más poderosa que su deseo de obtener placer.

Muchos de sus competidores se alegran con el sufrimiento que ha experimentado Trump como consecuencia del colapso de buena parte de su imperio económico. En lugar de juzgarle (o a cualquier otro, incluido tú mismo), sería mucho más valioso comprender lo que le impulsa y sentir algo de compasión por su evidente dolor. En contraste con él, se encuentra el caso de la madre Teresa.

Era una mujer tan profundamente preocupada por los demás, que también sufría cuando veía el sufrimiento de otras personas. Se sintió herida al ver la injusticia del sistema de castas de la India y descubrió que al emprender una acción para ayudar a esas gentes el sufrimiento de ellos se atenuaba y también el de ella misma. Para la madre Teresa el significado último de la vida puede encontrarse en uno de los barrios más pobres de Calcuta, la Ciudad de la Alegría, repleta y a punto de estallar con millones de refugiados hambrientos y enfermos. Para ella, el placer puede consistir en chapotear sobre el barro, los desechos y la suciedad hasta las rodillas para llegar hasta una miserable cabaña y cuidar a los niños que viven en ella, con sus pequeños cuerpos consumidos por el cólera y la disentería. Se sentía poderosamente impulsada por la sensación de que ayudar a los demás a salir de su miseria alivia también su propio dolor, de que ayudarle a experimentar la vida de una forma mejor (dándoles placer) también le permitirá a ella sentir placer. Aprendió que situarse en primera línea por los demás constituye el bien más elevado y que eso le proporciona la sensación de que su vida tiene un verdadero significado. Aunque la mayoría de nosotros tendríamos que hacer un esfuerzo considerable para vincular la sublime humildad de la madre Teresa con el materialismo de Donald Trump, aquí resulta esencial recordar que estas 2 personas configuraron sus destinos basándose en aquello a lo que vinculaban el sufrimiento y el placer. Sus circunstancias y su educación también jugaron un papel en sus elecciones, pero en último término tomaron decisiones conscientes acerca de lo que la recompensa o el castigo representaban para ellos.

A QUÉ VINCULAS EL SUFRIMIENTO Y EL PLACER: ESO CONFIGURA TU DESTINO

Una de las decisiones que han representado una diferencia tremenda en la calidad de vida de algunos triunfadores es que, a una edad muy temprana, empezaron a vincular un placer increíble con el hecho de aprender. Se dieron cuenta de que descubrir ideas y estrategias que pudieran ayudarles a configurar sus destinos podía proporcionarles, virtualmente, todo aquello que deseaban en su vida y eran capaces de sacarlos del dolor y entrarlos en el placer.

Aprender a descifrar los secretos que se esconden detrás de nuestras acciones puede ayudarte a convertirte en una persona más rica, a sentirte físicamente mejor y a conectar más profundamente con las personas que te importan

Aprender les proporciona algo que dar, la oportunidad de aportar realmente algo de valor a todos aquellos que les rodeaban: eso les ofrecía una sensación de alegría y plena realización y al mismo tiempo, descubren una forma de placer aún más poderosa:

la que se obtiene de compartir de una forma apasionada aquello que habían aprendido

El nivel definitivo de placer, aparte del sexo, se halla en ayudar a los demás. En mi caso, fue entonces cuando empezó a desplegarse el propósito de mi vida. Y te pregunto:

¿Cuáles son algunas de las experiencias de sufrimiento y placer que han configurado tu vida?

Si los has vinculado a las drogas, por ejemplo, no cabe la menor duda de que eso ha afectado a tu destino. Lo mismo sucede con las emociones que has aprendido a asociar con el tabaco o el alcohol, con las relaciones e incluso con los conceptos de dar o de confiar. Si eres médico, ¿no es cierto que la decisión de seguir una carrera médica, tomada hace muchos años con sudor y sangre, se vio motivada por tu creencia de que convertirte en médico te haría sentir bien? Todos los médicos vinculan un gran placer con el hecho de ayudar a la gente: a paliar el dolor, a curar la enfermedad y a salvar vidas. A menudo, el orgullo de ser un miembro respetado de la sociedad fue una motivación adicional y el ingreso que se deriva de ello es un factor fundamental. Los músicos se han dedicado a su arte porque hay pocas cosas en la vida capaces de proporcionarles ese mismo nivel de placer. Y los presidentes de las grandes organizaciones han aprendido a vincular el placer con la toma de decisiones poderosas que tienen un enorme potencial para construir algo único y para contribuir a las vidas de otras personas de una forma duradera. Reflexiona, por ejemplo, sobre las asociaciones limitantes del dolor y el placer en la vida de estrellas en sus campos del siglo pasado, como John Belushi, Freddie Prinze, Jimi Hendrix, Elvis Presley, Janis Joplin y Jim Morrison.

Su asociación con las drogas, como una forma de escape, de satisfacción rápida o como un medio de salir del dolor y obtener un placer temporal provocaron su caída…

Gracias por leer este post, Ananda para ti y los tuyos 😉

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