Creer en ti mismo: es fácil si sabes cómo hacerlo. Parte 9

Hola que tal, ¿cómo te va? Espero que todo se te esté dando mejor de lo que esperas, y de antemano te agradezco que sigas esta serie de post para ayudarte a creer en ti mismo, lo cuál puede ser un proceso corto o largo, depende de ti. Ahora bien, siguiendo con el tema del post anterior, te cuento que una de las creencias fundamentales en las que se basa la PNL es que

«Tienes todos los recursos que necesitas para conseguir lo que quieres»

Piensa en cuántas veces has trasladado de esta manera, de un escenario a otro, recursos internos como seguridad, paciencia, enfoque, valor o empatía. Lo más probable es que nunca. Bueno, ahora podrás hacerlo siempre que quieras. Lo único que necesitas es un cuadrado azul y un círculo naranja, como los que te mostré en el post anterior. Este formato para liberarse de ilusiones negativas puede ser de ayuda en todo tipo de situaciones, como por ejemplo:

  1. Transfiere la seguridad que, quizá, sentiste con tus colegas a escenarios sociales donde sientas una carencia de seguridad, como cuando tienes que entrar en una habitación llena de desconocidos.
  2. Rompe con tu miedo a hacer exámenes.
  3. Rompe con tu miedo a presentar tus ideas ante la junta directiva.
  4. Trata con un colega que te resulta ser particularmente difícil.
  5. Plántale cara a una pareja dominante.

Los recursos están en tus manos y sólo tienes que transferirlos de un escenario a otro. La posibilidad de triunfar está a tu alcance pero tu forma de pensar en ello ha nublado tu visión y quizá no distingas que la posibilidad está ahí. La técnica de pensar en el círculo naranja puede ayudarte a enfocar mejor tus recursos naturales en la posibilidad de triunfar. Para anclar estados de seguridad, debes tener presente que, en tu mente inconsciente, has asimilado en una gran profundidad, o anclado respuestas negativas y positivas ante experiencias y estímulos (las anclas, en Programación Neurolingüística, son una fuerte asociación neural entre un estímulo físico específico y un estado interno intenso. Un ejemplo de ello, son las fobias).

Un ancla positiva puede ser un momento pasado de romanticismo mientras sonaba una canción que te hiciera recordar momentos agradables. En el presente, al oír de nuevo esa canción, los recuerdos regresan, trayendo consigo las mismas sensaciones físicas y emocionales, en este caso, probablemente una sonrisa. De forma similar, si tuviste una mala experiencia como, por ejemplo, verte involucrado en un accidente de tren, cada vez que oigas el sonido del tren (otra ancla) recordarás el incidente y tu lenguaje corporal y tus emociones lo reflejarán (puede que te tenses y retuerzas la cara mientras revives el viejo miedo). En ambos casos, el incidente ocurrido probablemente nunca volverá a repetirse de la misma manera, pero tú puedes seguir recurriendo al estado anclado para evocar con precisión el mismo sentimiento y las mismas sensaciones físicas como respuesta a un estímulo desencadenante, merced de reusar una y otra vez el circuito neuronal que la forma. Verás, las anclas están a tu alrededor todo el tiempo y dependiendo de si tienen carga positiva o negativa, tendrán un impacto directo en tu nivel de seguridad. Todos tenemos anclas en estímulos, como música o imágenes. Durante los próximos días, te pido que observes cuántas anclas puedes identificar en tu casa, de camino al trabajo, en tu lugar de trabajo, de camino a casa y en tu vida social. Sé consciente de lo que estás pensando. Si te sorprendes pensando de forma negativa,

¿Puedes recuperar el ancla que ha desencadenado ese pensamiento?

Por ejemplo,

¿Has anclado una respuesta a alguna de estas cosas?

  1. La voz de tu jefe, su petición de que asistas a una reunión.
  2. Un tono particular de voz en tu pareja.
  3. Algunas imágenes en un tablón de anuncios.
  4. Una canción en la radio.

Pregúntate si es una respuesta útil. Si es así, déjala. Si no, entonces emplea la técnica del círculo naranja para romper con esa ancla. Puedes visualizar un barco anclado en una soleada bahía caribeña, con olas bañando la costa de arena. Ahora imagina una gran nube de tormenta que oscurece el cielo y trae un fuerte viento y las primeras gotas de lluvia.

¿Cuál es tu ancla?

¿Está tu barco a menudo anclado en la tormenta?

¿Y bajo el sol?

Puedes utilizar el concepto de anclas para crear «estados de recursos» para ti mismo, una vez que hayas tomado la decisión de saltar fuera de tu zona de confort para intentar algo nuevo. En PNL, lo llamamos «cambio de estado».

¿Qué quiero decir con esto?

Es algo más que un «estado mental» o «el estado de ánimo en que estoy» porque incluye al lenguaje corporal y a la postura también. Ya rompiste con una vieja respuesta-ancla que ya no te era útil. Entonces, creaste una nueva respuesta basada en recursos que ya tenías, lo que, como consecuencia, cambió tus respuestas físicas y emocionales. Eso es un «cambio de estado». Lo que necesitas hacer a continuación es elegir un estado apropiado para enfrentarte a un nuevo reto y anclarlo para que puedas rescatarlo siempre que quieras. Por ejemplo, para conseguir saltar en paracaídas, puede que desees adquirir un estado de calma y enfoque (un estado que probablemente encontrarás de utilidad en cientos de escenarios más). Siempre que quieras hacerlo, es buena idea preparar primero tu estado mental-corporal. Las emociones positivas refuerzan el desempeño de tus habilidades, mientras que las emociones negativas tienen el efecto opuesto: te atan y lo primero que pierdes es tu capacidad de poner en práctica tus habilidades. Ahora vas a crear un ancla física (o llámalo un estímulo desencadenante) de tu estado. Elige una pequeña acción física, como tocarte el dedo índice con el dedo pulgar o como pellizcarte la oreja izquierda o estímulos físicos similares. Asegúrate de que sea algo:

  1. En lo que puedes ser muy preciso.
  2. Que las demás personas no perciban.
  3. Que no hagas por casualidad.

Por ejemplo, si tienes el hábito de tronarte los dedos (lo que en Colombia llamamos «sacarse las yucas»), no es una buena elección de ancla pues podría desencadenar tu nuevo estado en un momento inapropiado. Para ello, te propondré la siguiente actividad:

  1. Elige un lugar donde puedas sentirte cómodo y nadie te moleste durante unos 15 minutos.
  2. Puedes permanecer de pie o sentado en este ejercicio. Dependerá del tipo de estado que quieras crear. Por ejemplo, puede que te apetezca crear un estado relajado, para lo que será mejor sentarse, o un estado enérgico, para lo que está bien permanecer de pie.
  3. Piensa en una situación en la que estuvieras en ese estado en cuestión, por ejemplo, calmado, centrado y seguro.
  4. Elige un ancla, como apretarte el pulgar o unir el pulgar y el índice.
  5. Puedes recordar una situación en la que estabas en este estado o crear una imagen de cómo estarías en esa situación.
  6. Visualiza la imagen grande y brillante, sube el volumen e intensifica los sentimientos.
  7. Asóciate con la imagen y cuando tus sentimientos se hayan intensificado al máximo, establece el ancla (apretar los dedos o lo que hayas elegido). Hazlo hasta que los sentimientos comiencen a desvanecerse y entonces, suelta el ancla.
  8. Pon a prueba tu ancla rompiendo tu estado (levántate y camina, habla o piensa en otra cosa; en PNL lo llamamos «hacer estado separador»). Entonces, provócalo apretándote los dedos o haciendo lo que hayas elegido como ancla. El estado de seguridad que hayas creado para ti mismo, regresará de inmediato.
  9. Repite esta secuencia tres o cuatro veces para ayudarte a convertirla en algo automático.

Al utilizar éste y los otros ejercicios que te he propuesto, habrás empezado a reprogramar tu forma de pensar, y a cambiar tus repuestas físicas y emocionales ante situaciones y, por lo tanto, tu comportamiento y tus resultados. Si continúas utilizando estas técnicas de PNL en cualquier situación en la que te sientas inseguro, te sorprenderá lo rápido que tu seguridad se verá reforzada. A veces, las respuestas con anclas negativas pueden salirse de control y convertirse en fobias. Se convierten en lo que llamamos respuestas «irracionales» a cosas normales, como arañas, insectos o criaturas de cualquier clase, volar, cruzar un puente, viajar en ascensor o en metro, estar en lugares grandes como los supermercados, estar en un campo o entre una multitud, ir al dentista, etcétera. Dichas respuestas pueden tener un gran impacto en nuestros niveles de seguridad es a lo que se conoce como una fobia.

A menudo, la gente con respuestas «fóbicas» intentará ocultarlas porque se sienten ridículos o inadecuados de alguna forma. Saben que es irracional pero no saben cómo detener el miedo. Observan cómo otras personas van al dentista, vuelan en avión, suben al ascensor, van en metro… y se preguntan:

¿Por qué yo no puedo hacerlo?

Si tu seguridad se ha visto severamente afectada por una respuesta fóbica, relájate, porque puedes librarte de una fobia utilizando el próximo ejercicio directamente. No tiene nada de complicado ni de desagradable y no es necesario que atravieses estados traumáticos para hacer estos cambios (como algunos programas de televisión pueden haberte hecho creer). Vas a cambiar una respuesta irracional a un ancla. Esto suele realizarse con ayuda de un coach en PNL (como yo) competente y experimentado, pero también puedes intentarlo solo. Si lo haces, asegúrate de leer las instrucciones con detalle y aprende el proceso concienzudamente antes de empezar, para que sea lo más efectivo posible:

  1. Encuentra un lugar tranquilo donde puedas sentarte cómodamente en una silla, con ambos pies apoyados firmemente en el suelo y donde no vayas a ser molestado durante al menos 20 o 30 minutos.
  2. Cuando te sientes en la silla, imagina que estás en el cine y que hay una gran pantalla blanca en frente de ti. En la pantalla aparece una imagen estática en blanco y negro de ti mismo antes de que tuvieras tu última respuesta fóbica.
  3. Desde la silla, imagínate a ti mismo flotando hasta la cabina de proyecciones, desde donde te puedes ver a ti mismo en el cine viendo la imagen en blanco y negro de ti mismo en la pantalla.
  4. Es un lugar cómodo, seguro y cálido. Empieza a convertir la imagen estática en una película. Déjala en blanco y negro y hazla avanzar muy lentamente hasta el punto justo después de que tuvieras tu experiencia fóbica.
  5. Congela el fotograma.
  6. Salta en la imagen y hazla retroceder a todo color hasta el punto en el que empezaste. Todo está en color, la gente y las cosas se mueven hacia atrás, se oyen sus voces rebobinadas.
  7. Rompe el estado y piensa en la cosa que solía desencadenar en ti la respuesta fóbica.
  8. Te darás cuenta de que no eres capaz de sentir el estado con la intensidad con que lo hacías antes de comenzar el ejercicio. Al practicar este ejercicio, conseguirás no sentirte avergonzado o no permitirás que las fobias afecten a tu seguridad.

He lidiado con todo tipo de fobias, como a las arañas, a conducir, a hablar en público y hasta el hablarle a chicas bonitas.

Son muy reales para la persona que las padece. Librarse de esas respuestas tiene un efecto enorme en su confianza, pues la persona puede empezar a verse a sí misma como «normal» y por lo tanto, capaz de conseguir mucho más. No se trata sólo de deshacerse de las limitaciones provocadas por la fobia (se adquieren nuevos niveles de autoestima, abriendo las puertas a toda clase de potenciales). Y ahora, te presentaré un nuevo principio de la PNL:

6. TÚ NO ERES LA FORMA EN QUE COMPORTAS

Eres mucho más que tu comportamiento. Tienes potenciales ocultos, como todo el mundo. El cambio personal es algo común en personas que toman la decisión de cambiar. Si miras a tu alrededor, encontrarás muchos ejemplos de personas que han adquirido nuevas habilidades, han cambiado sus valores y creencias y demuestran tener nuevas capacidades. Algunas personas se quedan bloqueadas porque, o bien no quieren cambiar o bien no saben cómo cambiar. No hay excusa para ninguna de las dos cosas. Algunas personas prefieren sufrir en el mar de la autocompasión. Si lees estos post, significa que estás liberándote de las cadenas y estás dejando de dudar de ti mismo para comprometerte con la vida cada vez más. Como nota complementaria, puedo decirte que un pintor neerlandés llamado Vincent Willem van Gogh

decía algo como:

«Si oyes una voz dentro de ti que te dice «no puedes pintar», entonces, pinta a toda costa y esa voz se callará».

Reforzar la confianza en uno mismo no difiere de aprender cualquier otra cosa. Al hacer los ejercicios, sentirás cómo crece tu seguridad. Aprende paso a paso y, cuanto más practiques, más seguro de ti mismo estarás. Vas a descubrir la importancia de utilizar tu mente de una manera ligeramente diferente, con el fin de reforzar tu confianza. Vas a utilizar tu imaginación para tomar control de tu estado emocional, y esto te hará libre de hacer las cosas que en tu corazón sabes que quieres hacer. Al ganar confianza, estás ejercitando tu mente y abriéndola a nuevas posibilidades. Puedes tomar las ideas y ejercicios que te he dado para que formen parte práctica de tu rutina diaria. También puedes practicarlos cada hora. Así que, deshazte de tu inseguridad y créate una nueva piel, más grande, más brillante y con más aspiraciones que nunca. Es increíble lo rápido que tu mente puede asimilar nuevas ideas cuando dejas de juzgar y te vuelves cada vez más curioso por aprender. Recuerda,

«La mente es como un paracaídas: funciona mejor cuando está abierta».

Gracias por leer este post. No olvides comentar en la parte de abajo, ni compartir en tus redes sociales. Ananda para ti y los tuyos 😀

¡Comparte en tus Redes Sociales!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

16 ideas sobre “Creer en ti mismo: es fácil si sabes cómo hacerlo. Parte 9”