Creer en ti mismo: es fácil si sabes cómo hacerlo. Parte 8

Hola que tal, ¿cómo estás? Continuando con el tema desarrollado en el post anterior, ya sabes que es posible copiar a la otra persona en su forma de moverse, creando así un rapport que te permita entrar en su mundo. Ahora, te haré una pregunta:

¿Es realmente posible tener los mismos pensamientos que otra persona, como fuésemos Charles Xavier?

(Es el Profesor X, de los X Men). Te pediré que intentes este ejercicio con un amigo y lo compruebas:

  1. Pídele que piense en una experiencia reciente y la mantenga enfocada en la mente, visualizando los hechos que tuvieron lugar.
  2. Mientras lo hace, intenta igualar su lenguaje corporal y su respiración de forma tan precisa como puedas.
  3. Dirige tus ojos hacia el mismo lugar, pon tus manos, brazos, piernas y pies en la misma posición exactamente y coloca tu cabeza con la misma inclinación derecha/izquierda y arriba/
    abajo.
  4. Iguala la tensión que tu amigo muestra en la frente, mandíbula, hombros y manos.
  5. Cuando lo hayas igualado de la manera más precisa que puedas, observa cómo te sientes y descríbeselo a tu amigo.
  6. Adivina en qué estado de ánimo se encuentra tu amigo y sobre qué experiencia puede que esté pensando. Te sorprenderá descubrir lo mucho que puedes acercarte a lo que está realmente pensando.

Ahora practica este proceso con alguien que no conozcas tan bien pero que consideres una persona segura. Mientras igualas a esa persona, copiando su lenguaje corporal, empezarás a sentir lo que ella siente. Si de veras se trata de una persona segura, entonces empezarás a sentirte del mismo modo.

Recuerda que la seguridad es una ilusión, algo así como sacar un conejo del sombrero: el conejo sale de este, pero el truco de magia está en que no has visto cómo llegó hasta allí.

Al igualar la seguridad de otra persona, te mostrarás seguro y nadie se dará cuenta de qué técnicas has utilizado para crear esa percepción y de la misma manera, el modo en que caminas también puede influir en tu sentimiento de seguridad. Aquí puedes probar esta estrategia en algún centro comercial lleno de gente: busca a alguien que parezca seguro y síguelo a una distancia de tres metros. Observa cómo camina e iguálalo. Iguala el paso, la distribución del peso, la postura del cuerpo y la velocidad. Observa cómo te sientes. Iguala a algunas personas más y compara los sentimientos.

¿Qué clase de actitud acompaña a la manera de caminar?

Si eres lo bastante sensible como para igualarlos con precisión, podrás sentir la actitud mental que subyace a cada modo de caminar. Copiar e imitar diferentes tipos de:

  1. Lenguaje corporal
  2. Postura
  3. Gestos
  4. Características de la voz

no sólo te hará sentir más seguro, sino que también te ayudará a tener comportamientos más flexibles. Esta flexibilidad te permitirá crear conexiones con más personas, ganarte su confianza, buscar su ayuda y hacer más amigos. Esto te ayudará a sentirte mucho más seguro a la hora de interactuar con otras personas y, recuerda, comienza siempre haciendo preguntas. Ahora, otro principio de la PNL que te quiero enseñar es:

6. LA RESISTENCIA ES UNA SEÑAL DE FALTA DE SINTONÍA

Cuando alguien se resiste a un intento de conectar con él, es fácil culparlo y pensar que es un ignorante, un tonto o lo que sea. Cuando aceptamos la responsabilidad de la respuesta que producimos en el otro, nos damos cuenta de que probablemente no teníamos suficiente sintonía, que podemos cambiar si nos esforzamos y corregimos sobre la marcha. El grado de influencia que tengas en una persona estará sujeto a la cantidad de sintonía que tengas con ella. Por eso, alguien que ya he citado aquí, un tal Jim Rohn

decía que

«Los muros que construimos a nuestro alrededor para mantener alejada la tristeza también nos apartan de la alegría»

Para reforzar tu seguridad tienes que estar «afuera», en el terreno de juego, en el relacionarte con los demás. Si no, terminarás siendo un mero espectador pasivo. Ésta es la razón por la que tienes emociones, para poder sentir la conexión con otras personas. Cuanto mucho más te comprometes, más memorable les resultas a los demás y más obtendrás de tus interacciones con ellos. Cuanto más te desapegues, más pequeño serás a los ojos de los demás. El cómo empezar a reprogramar tu pensamiento y cambiar tus respuestas físicas y emocionales ante las situaciones, es algo que se puede hacer como una tarea diaria: se descubrió en varios programas de PNL, que los asistentes a los cursos de seguridad confían de manera invariable en dos palabras sencillas para diferenciar tareas, proyectos y personas con las que se sienten completamente comprometidos y muy asociados, y aquéllos con los que no.

  1. Éste: forma bastante sencilla en que alguien describe un proyecto con el que se siente comprometido y asociado. Se referirá a él como «este» proyecto.
  2. Ése: por el contrario, los proyectos de otras personas, con los que no se sienten tan comprometidos o asociados, son descritos como «ese» proyecto.

Verás. el describir las cosas en términos de «éste» o «ése» tiene absoluto sentido cuando la distancia o el tiempo son los elementos diferenciadores. Por ejemplo, no te referirías a un proyecto que terminaste el año pasado como «este proyecto». No tendría sentido. Lo que hemos descubierto es que las personas que se refieren a «ese proyecto» cuando es algo que está pasando en el momento lo hacen porque encuentran algo que les impide sentirse completamente asociados y comprometidos. Una persona puede elegir comprometerse y distanciarse por muchas razones, pero en la mayoría de los casos, hemos descubierto que la carencia de seguridad es la causa. Por eso, el investigador y autor de PNL, David Molden

tomó la teoría de «éste» y «ése», la desarrolló y empezó a utilizarla, junto a Pat Hutchinson, para diferenciar entre la utilidad y la inutilidad de diversos comportamientos y pensamientos. Decidieron hacer énfasis en los ejercicios que habían desarrollado alrededor del concepto de «este» y «ése» y les dieron forma y color. «Ése» se convirtió en un cuadrado azul.

El azul representa la estructura y las reglas, y el cuadrado implica que uno puede quedarse atrapado en las esquinas. «Éste» se convirtió en un círculo naranja.

El naranja es el color de la energía, el crecimiento y el flujo, y el círculo implica que no hay donde quedarse atascado. Ahora viene la parte interesante. Quizá conozcas la representación del yin y el yang, el símbolo chino que representa el flujo y el equilibrio entre opuestos.

Los pequeños puntos en las áreas opuestas nos dicen que no puedes tener yin sin yang, y no puedes tener yang sin yin. No puedes tener frío sin calor, mojado sin seco, luz sin oscuridad, ni «esto» sin «eso». Lo único que tienes que hacer es derribar las barreras y permitir que el naranja, tu verdadero yo seguro, salga a la luz. Yin y yang son opuestos. Todo tiene su opuesto. No existe nada que sea completamente yin o completamente yang. Todo contiene la semilla de su opuesto. Por ejemplo, el verano puede convertirse en invierno y «todo lo que sube tiene que bajar. Yin y yang son interdependientes. Uno no puede existir sin el otro. Por ejemplo, el día no puede existir sin la noche. La luz no puede existir sin la oscuridad. Por ello, aprenderemos a romper la conexión con los sentimientos de falta de confianza: las barreras que nos separan de la seguridad (nuestros pensamientos y sentimientos negativos) pueden romperse. Lo llamamos romper la conexión o asociación. Puedes liberarte de cualquier sentimiento negativo que hayas conectado a una persona o a un acontecimiento, utilizando el concepto de yin-yang, lo que nos recuerda que, por muy poca seguridad que tengas, siempre tienes el potencial de reforzarla y lo único que tienes que hacer para conseguirlo es centrarte en ello. Para saber cómo romper una asociación con un sentimiento de inseguridad y reemplazarlo con un sentimiento más revitalizante, transfiriendo sentimientos de seguridad de un contexto a otro. necesitarás:

  1. Un espacio en el suelo para este ejercicio; si puede ser, 3 metros de espacio vacío.
  2. Elegir un momento en el que no vayas a ser interrumpido durante unos 15 minutos.
  3. Leer el ejercicio entero primero para que puedas realizarlo sin tener que estar mirando las instrucciones.
  4. Empezar de nuevo desde el principio si te distraes a la mitad y si tienes que detenerte para leer las instrucciones.
  5. Permanecer centrado en el ejercicio.

Ahora, toma una hoja blanca. Corta un círculo y un cuadrado. Colorea el círculo con un marcador naranja y el cuadrado con rotulador azul. El cuadrado azul tendría 10 centímetros de lado por 12 de diámetro. Colócalo en el suelo y sitúate justo delante de él.

Recuerda una situación real en la que sentiste que carecías de seguridad. Recuerda lo desagradable que fue y visualiza una imagen de ti mismo en esa situación. Observa tus sentimientos y en qué dirección se mueven. Proyecta tus sentimientos en este y muévete un metro a la derecha del cuadrado. Pregúntate cómo te gustaría sentirte la próxima vez que tengas que encararte con esa situación (por ejemplo, lo más probable es que te gustaría sentirte más seguro, quizá con más enfoque y paciencia, poder personal o cualquier otro recurso que consideres útil para la próxima vez. Ahora piensa en un momento en el que tuviste esos recursos en particular (te sentías seguro y con todos los medios necesarios para enfrentarte a la situación con la que estabas comprometido en el momento). Tómate unos minutos para recordar una experiencia realmente buena en la que te sentiste muy seguro. Utilizaremos la fuerza de «ese» sentimiento en esta situación para romper con el feo sentimiento de inseguridad que has estado experimentando. Ahora, coloca el círculo naranja en el suelo al menos a 3 metros a la derecha del cuadrado azul y, con la mirada dirigida hacia arriba, revive la situación positiva.

Crea una imagen de ti mismo, brillante y colorida. Aumenta la imagen, sube el volumen de cualquier sonido que puedas oír y hazlo alto y claro. Observa los sentimientos que tienes e intensifícalos. Ahora, si no lo has hecho aún, acerca la imagen a ti, tan cerca que te conviertas en parte de ella (asociado). Observa cómo tu postura ha cambiado. Disfruta de este momento y siéntete bien. Intensifica el sentimiento notando que lo envías a través del cuerpo (desde las puntas de los dedos de los pies hasta el pecho), haciéndote sonreír con seguridad. Cuando tus sentimientos sean lo bastante fuertes, inclina la cabeza y vuelve a mirar hacia el cuadrado azul. Observa cómo han cambiado tus sentimientos hacia la situación del cuadrado azul. Acabas de romper de forma permanente con los malos sentimientos. Ahora, mantén este estado positivo, recoge tu círculo naranja y camina de vuelta hacia el cuadrado azul. Coloca el círculo naranja sobre el cuadrado e imagínate a ti mismo enfrentándote a esa vieja situación con tu nuevo estado de seguridad.

Lo que acabas de hacer es romper con todos los viejos sentimientos relacionados con carencia de seguridad en una situación específica, utilizando recursos de los que ya disponías en una situación diferente. Las investigaciones de David Molden y Pat Hutchinson revelan que, en el momento de volver a mirar el cuadrado azul, la gente tiende a reírse de sí misma por haberse comportado de esa manera en el pasado. Éste es uno de los aspectos más poderosos del ejercicio, que viene siendo superior a una técnica de PNL desarrollada por John Grinder llamada «Colapso de Anclas» ya que, cuando menos, es más didáctica. Cuando podemos reírnos de nosotros mismos, la situación pierde su carga negativa para nosotros. Por eso, recuerda:

«Tienes todos los recursos que necesitas para conseguir lo que quieres»

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