Creer en ti mismo: es fácil si sabes cómo hacerlo. Parte 2

Hola que tal, ¿cómo va esta Semana Santa para ti? Espero que hayas tomado este tiempo para reflexionar y tratar de ser una mejor persona 😀 Hoy continúo con el tema de cómo creer en ti mismo, y lo hago desde la experiencia: yo tuve muchos problemas de creencias en mí mismo, los cuáles se deben laborar siempre, ya que cada cosa nueva que nos pasa, y que no sabemos cómo se resolverá, influye, sin querer, en la confianza que tenemos en nosotros mismos y nuestras capacidades 😉

La inseguridad es algo que afecta a TODO el mundo, en mayor o menor medida (y sí, aquí me atrevo a generalizar ya que es algo que toda persona sufre, incluso aquellos a quiénes les han dado todo). Si, como mucha gente, te has sentido inseguro de vez en cuando, lo más probable es que te hayas enfrentado a ello de una de estas dos maneras. Después de imaginar lo difícil o imposible que es la tarea que tienes delante y proyectar un resultado negativo, lo más común es que hayas adoptado: una estrategia superficial para intentar sentirte seguro, como:

  1. Vestirte muy elegantemente.
  2. Memorizar información que puedes emplear para impresionar a la gente.
  3. Hablar constantemente para prevenir silencios incómodos.

Las personas con poca seguridad suelen tener un recurso bien ensayado que se convierte en hábito y es utilizado como protección en cualquier situación de incertidumbre. Las personas que emplean estrategias superficiales para enmascarar su inseguridad a menudo realizan una buena actuación pero, por dentro, tienen fuertes sentimientos de incomodidad. Así, que la consecuencia de utilizar una estrategia superficial para enmascarar tu inseguridad es que, aunque sientas que pareces seguro, por dentro estás temblando como una hoja y la máscara es sólo temporal. Por ende, lo que haces es:

«Buscar maneras para sentirte bien y crearás una sensación de placer muy temporal: estos buenos sentimientos no tienen nada que ver con la seguridad, sí con sentirse cómodo y satisfecho»

Una estrategia de distracción, también conocida como «tomarse un respiro» puede ser, por ejemplo:

  1. Comer chocolate.
  2. Limpiar tu caso, ordenar y recoger la basura.
  3. Hacer algo rutinario y mundano, como fumar, beber o consumir drogas.

Cuando te sientes desanimado, normalmente buscas maneras de sentirte mejor y conseguir una sensación temporal de placer. Siempre tienes éxito cuando limpias tu escritorio, planchas o haces la cena.

Estos buenos sentimientos no tienen nada que ver con la seguridad y sí con sentirse cómodo y satisfecho. Nunca producen un aumento de la autoconfianza. Por el contrario, crean una barrera que te impide lidiar de forma efectiva con la situación que te provoca desánimo y el problema «raíz» nunca es arrancado (por lo que el viejo sentimiento continuará ahí). De ese modo, la consecuencia de tomarse un respiro, es que evitas ciertas situaciones y por añadidura, sólo consigues sentirte peor). Por eso, te invito a que pongas tu imaginación y tus ilusiones a tu favor: como el 60% de la población mundial (que tiene el sistema representacional visual, así como yo), puede que se te facilite crear imágenes mentales. La pregunta es si funcionan a tu favor o en tu contra…

¿Podrías quizá utilizar el poder de una imagen o una ilusión para reforzar tu seguridad?

Ya mencioné cómo puedes crear una imagen o ilusión mental negativa comparándote con alguien más y, como consecuencia, sentirte mal. Entonces te pregunto:

¿Por qué no crear imágenes que te hagan sentir bien?

Piensa en algún momento en que hayas estado escuchando a alguien contarte una experiencia memorable. Mientras estabas escuchando,

¿Estabas imaginando lo que tú habrías hecho en esa situación? ¿Tu versión personal terminaba de la misma manera que la experiencia que te estaba contando la otra persona, o era diferente?

Te pregunto esto porque todos se nos facilita escuchar una historia y construir nuestro escenario mental personal donde podemos conjeturar finales concretos basados en nuestras propias experiencias pasadas. Así es como le damos sentido al mundo, haciendo comparaciones sobre lo que estamos experimentando con algo que hemos experimentado en el pasado y rellenando los vacíos con conjeturas y suposiciones (lo que no es otra cosa que ilusiones).

¿Qué es la realidad entonces? ¿Tu realidad? ¿Mi realidad?

Según el personaje Morfeo, de la película Matrix

cuando nos referimos a los que podemos ver, escuchar o tocar… Experimentamos el mundo y las relaciones a través de nuestra propia percepción de la realidad. Confiamos en nuestros sentidos. Confiamos en nuestras ilusiones, así que dediquémonos a crear ilusiones positivas. No podemos cambiar lo que ha sucedido en el pasado pero podemos cambiar la imagen o ilusión que tenemos sobre ello y los sentimientos negativos, como la frustración, la ansiedad y la rabia, bloquean el pensamiento racional. El modo en que sientes se convierte por lo tanto en una prioridad, por encima de cómo te comportas en determinada situación. Por otra parte, cuando los sentimientos son positivos, te ayudarán a acceder a tu lado racional, te motivarán para enfrentarte a la situación (sea cual sea) y te ayudarán a comportarte de forma adecuada.

«El modo en que te sientas contigo mismo dependerá de cantidad de emociones negativas o positivas que hayas adjuntado a tu experiencia. La inseguridad es una ilusión que mantienes viva a través de una conexión emocional con tu recuerdo de una situación».

Te propongo un ejercicio: crear una ilusión positiva. Así que es hora de deshacerse de las ilusiones negativas que te hacen sentir mal y crear una ilusión que te produzca muchos sentimientos cálidos y positivos y te haga sentirte bien contigo mismo. El proceso es el mismo en las ilusiones negativas y en las positivas, pero es hora de que tomes real conciencia de los pensamientos positivos. Comienza sintiéndote curioso por el comportamiento de otras personas. Resiste la tentación de hacer conjeturas y de emitir juicios. Observa qué hacen y cómo obtienen sus resultados. Si juzgas a los demás, probablemente también te juzgarás a ti mismo. En lugar de eso, acostúmbrate a desarrollar tu curiosidad para observar las cosas sin emitir juicios. En el momento en que emites un juicio, te cierras a la única posibilidad de que pueda significar otra cosa diferente. El acto de juzgar a los demás suele ser una expresión de la obsesión con uno mismo. Cuanto antes dejes de juzgar, más cosas observarás y comenzarás a sentirte mejor:

  1. Concentra tu atención en una situación futura que te afecte. A continuación, piensa sobre una situación actual que te haga sentir inseguro. Podría ser una entrevista, un examen, una reunión, la cita con el médico… Tómate unos minutos para proyectar esa imagen en tu mente.
  2. Ahora levántate o siéntate erguido. Mientras miras a la derecha, empieza a imaginar qué aspecto tendrías como persona segura. Concéntrate en tu postura y en cómo los otros responden de forma positiva.
  3. Convierte la imagen en una película y visualízala, sonriendo mientras lo haces. Construye una ilusión o imagen lo más realista posible. Pon color, brillo y contraste a tu película interior.
  4. Comienza a trasladar tu atención desde ti mismo hacia las otras personas que aparecen en esta situación. Recuerda que no se trata de ti (eso sería auto-obsesivo) sino de la contribución que estás haciendo.
  5. Acerca la imagen y experimenta cómo crecen tus sentimientos positivos mientras lo haces. Permite que este sentimiento positivo crezca y se introduzca en todas las partes de tu cuerpo.
  6. Comunícate a ti mismo, en un tono de voz seguro, lo mucho que quieres comenzar a llevar a cabo esta situación.

Y relájate. Lo que has hecho es crear una imagen positiva que produce un sentimiento positivo de motivación. Practica el ejercicio varias veces durante los siguientes días para que te vayas acostumbrando a tener este sentimiento más a menudo. Llegará a convertirse en un proceso automático que inducirá una conducta de confianza.

El siguiente principio que te deseo mostrar es que

2. EL MAPA NO ES EL TERRITORIO

Si quieres conducir desde el punto A hasta el B, puedes emplear un mapa (o la aplicación Waze) para saber qué ruta utilizar. Pero el si usas un mapa de papel, este mapa no es el territorio: no muestra el tráfico, las obras en la carretera, los imprevistos, la visibilidad y todo tipo de experiencias que pueden surgir en ruta. De manera similar, los significados que adscribes a tus experiencias son sólo tu interpretación de ellas. Aun así, podrías actuar como si fueran el territorio real, confundiéndolo con el mapa. Todo el mundo tiene un mapa único del territorio que solemos llamar «realidad». Tu mapa personal, tu realidad, es el resultado de haber filtrado cada experiencia única a través de:

  1. Tus experiencias pasadas.
  2. Tus recuerdos.
  3. Tus creencias.
  4. Tus valores.
  5. Tu lenguaje.

El físico judío Moshé Pinchas Feldenkrais,

quien fue el fundador del método Feldenkrais de autoconocimiento a través del movimiento, dijo alguna vez que

«La naturaleza no es amable con las criaturas que no tienen conciencia de sí mismas»

Esta frase tiene su importancia, en base a que ya sabes que

  • La sensación de seguridad es una «máscara» y cambia dependiendo del ángulo desde el que la mires.
  • Puede que consideres que alguien es seguro, pero se trata sólo de una percepción que has construido.
  • Tus sentimientos se convierten en hábitos, así que tu percepción de la seguridad está condicionada por un hábito basado en la experiencia pasada y tu interpretación de ella.

Así, el paso a seguir es que entiendas que el conocimiento o conciencia de uno mismo es el primer paso para reforzar tu seguridad, que puedes utilizar este conocimiento para crear un cambio real significativo que te dará una mayor sensación de seguridad en todas las cosas que emprendas y a partir de eso, haremos que esa ilusión te produzca sentimientos cálidos y positivos. Como sabes, la gente habla de tener mucha o poca seguridad. pero,

¿Cómo puede medirse?

La cantidad de seguridad es también una percepción que depende del observador y del punto de vista. La palabra «seguridad» es un sustantivo no tangible y no puede ser medida por otra herramienta que no sea la percepción individual. En Programación Neurolingüística, llamamos metaprogramas a tu forma personal de enfrentarte a las diversas situaciones que se te presentan. Los metaprogramas pueden darte muy buenas pistas sobre cómo te comportas y cómo reaccionas, es decir, sobre qué es lo que te mueve. Tiene que ver con tu personalidad o aspectos de tu personalidad. Por ejemplo, puede que seas alguien que de forma intrínseca ve las cosas, la idea general y el concepto, en su conjunto. O podrías centrarte más en los pormenores, la letra pequeña, los detalles prácticos. No hay nada de malo o de bueno en cada perfil personal. Sólo hay consecuencias del comportamiento que se deriva de ese perfil… Verás, la escritora estadounidense Pearl Comfort Sydenstricker Buck

quien ganó el Nobel de Literatura en 1938, dijo una vez:

«Los jóvenes no saben lo bastante como para ser prudentes y, por lo tanto, intentan lo imposible y triunfan».

En este caso, hablamos de la sensación de «si lo hubiera sabido, no lo habría intentado». Podrías decir que el hay gente que está actuando desde la posición de entender que es mejor permanecer en la ignorancia. De forma consciente o inconsciente, eligen ignorar algo para no poner en tela de juicio su supuesta seguridad. Hay quien ignora los detalles o desconoce formas alternativas de hacer las cosas y la opinión de los demás. Por otra parte, podrías pensar que una falta de información produce una carencia de seguridad. Sin plan ni procedimiento, hay personas que no serían capaces de seguir funcionando.

«Las personas con verdadera seguridad tienen el más flexible de los comportamientos».

Gracias por leer este post, continuamos con este tema en el próximo. No olvides compartir en tus redes sociales y comentar en la parte de abajo. Ananda para ti y los tuyos 😀

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