Creer en ti mismo: es fácil si sabes cómo hacerlo. Parte 14

Hola que tal, ¿cómo te va? Siguiendo con el tema, por esta ocasión te voy a pedir un favor: vas a comparar estos enunciados y vas a elegir el que sea más atractivo de acuerdo a tu forma de ver las cosas o mejor, la forma en que te representas las cosas:

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Utiliza tu esfuerzo para conseguir una forma física óptima.
Si sigues una dieta especial y haces algunos extenuantes ejercicios con regularidad, antes o después verás resultados.
Si no tienes la disciplina necesaria para seguir el régimen para siempre, no conseguirás sus beneficios al completo.
Los resultados dependen de tu fuerza de voluntad y tu determinación.

¿Cuál te resulta más atractivo?

Cuando eres capaz de tomar el control sobre las partes de tu cuerpo y tu mente que son importantes para ti, te vuelves menos dependiente de los demás y esto, en sí mismo, refuerza tu seguridad. Las personas que venden salud y bienestar saben que es mucho más atractiva la ley del mínimo esfuerzo: sin duda, es cierto que algunos métodos actúan más rápido que otros, pero la salud y la buena forma física pueden volver a aflojarse mientras luchas por realizar todas las cosas que quieres hacer a lo largo del día. Cuanto más te esfuerces, más conseguirás. Si no, es como si te hubieras rendido en tu intento de ser esbelto, elegante o seguro y quisieras que otra persona lo hiciera por ti.

El creciente auge de la hipnoterapia se debe en parte a la tendencia de la gente a poner su fe en un proceso en el que no tienen que estar involucrados (¡hazlo por mí!). Eso sí, mientras que la hipnoterapia es, sin duda, muy poderosa para muchas cosas, a largo plazo no hay nada capaz de sustituir la fuerza de voluntad a la vieja usanza, el compromiso y la responsabilidad. Cuando eres capaz de tomar el control sobre las partes de tu cuerpo y tu mente que son importantes para ti, te vuelves menos dependiente de los demás y esto, en sí mismo, refuerza tu seguridad. Te da la seguridad de que, sea cual sea la tentación, tú estás al mando de ti mismo. Cuando aprendes a mejorar una cosa, eso puede hacerte sentir bien. Pero cuando aprendes a controlar tu fuerza de voluntad, puedes resistir todo tipo de males y mejorar muchísimas áreas de tu vida. Por eso es que la fuerza de voluntad es un salto cuántico a la seguridad.

  1. Recuerda un momento en que ejercitaras el control sobre tu voluntad y resistieras a una tentación poderosa.
  2. Quizá te resististe a hacer una compra muy cara y frívola o quizá a probar un pedazo de chocolate, un cigarrillo o un vaso de vino.

¿Cómo te sentiste en ese momento?

Probablemente, bastante bien contigo mismo. Cuando aprendes a mejorar una cosa, eso puede hacerte sentir bien. Pero cuando aprendes a controlar tu fuerza de voluntad, puedes resistir todo tipo de males y mejorar muchísimas áreas de tu vida. Éste es un salto cuántico a la hora de reforzar tu seguridad, en vez de tener que ir paso a paso. Cada decisión que tomas y no pones en práctica y cada promesa que haces y luego rompes, irán mermando la confianza que tengas y llega un momento en que, después de defraudarte a ti mismo muchas veces, dejas de hacerte promesas y de tomar decisiones, para dejar de fracasar. Los fumadores, con frecuencia, dejan de intentar dejarlo porque quieren evitar añadir otro fracaso a su lista. El modo de recuperar la confianza es seguir al pie de la letra las decisiones que tomas y las promesas que te haces. Te voy a proponer un ejercicio para desarrollar fuerza de voluntad. Léelo este ejercicio y apréndelo de memoria. Entonces, lo haces de corrido. Si de pronto lo interrumpes a la mitad, puede que no tenga tanto efecto. Lo ideal es hacerlo con alguien más, para facilitar el ejercicio y que puedas concentrarte de lleno en seguir los pasos y no tener que estar mirando las instrucciones.

  1. Recuerda un momento en que fuiste capaz de resistirte a una tentación poderosa y que te sentiste muy bien por la decisión que tomaste. Tómate tu tiempo y piensa en algo que te despierte sentimientos positivos mientras lo revives en tu mente.
  2. Céntrate en este suceso y observa las cualidades de la memoria visual que tienes mientras recuerdas lo bien que te sentías.
  3. Ahora responde las siguientes preguntas sobre las cualidades de la imagen y el sonido. Presta atención especial a estas cualidades, pues tendrás que volver retomar la misma imagen enseguida.
    a) ¿Aparecen los alrededores de la imagen en tu visualización?
    b) ¿Cómo es de grande la imagen? Observa lo brillante y lo colorida que es.
    c) ¿Oyes algún sonido? Si es así, ¿en tono alto o bajo? ¿De dónde proviene el sonido? ¿Es alto?
  4. Ahora piensa en alguna parte de tu vida en la que te gustaría tener más autocontrol. Elige algo significativo para ti que hayas estado esperando durante bastante tiempo.
  5. Cuando hayas elegido algo, observa las cualidades de la imagen: localización, tamaño, forma, color, brillo, sonido (tono, origen y volumen).
  6. Toma esta segunda imagen y lentamente trasládala al lugar exacto del primer recuerdo, el que tenía buenos sentimientos asociados. Mientras lo haces, haz que la segunda imagen
    adquiera las cualidades visuales de la primera. Así la imagen sigue siendo la misma pero la localización, el tamaño, el color, el brillo y el sonido se han vuelto como los de la primera imagen.
  7. Tómate tu tiempo y asegúrate de hacer que las cualidades sean exactamente las mismas.
  8. Ahora reflexiona en cómo te sientes acerca de tomar el control sobre este aspecto de tu vida y en dónde está este sentimiento.
  9. Fortalece este sentimiento imaginando que crece dentro de ti y envuelve todo tu cuerpo, subiéndote por el cuello y llegando hasta las puntas de los dedos de las manos y los pies.
  10. Hazlo girar a tu alrededor más y más rápido y examina cómo te sientes ahora que estás tomando control sobre este aspecto de tu vida.

¿Durante cuanto tiempo quieres sentirte seguro?

Cuando piensas en sentirte seguro, piensa en si te ves como eres ahora o más viejo. Es un factor importante porque a tu mente se le da muy bien darte lo que quieres pero, una vez que lo tienes, puede que no tenga el ímpetu necesario para mantenerlo. Cuando llegas y programas tu mente para mejorar las cosas, es buena idea decirle durante cuánto tiempo quieres que se mantenga la mejora. Imagina que quieres comer más sano.

Puedes crear una imagen mental de ti mismo preparando una comida sana para la cena del día siguiente. Puedes incluso sacar esta imagen de un libro de cocina o puedes buscar recetas por internet. Esta imagen es suficiente para llevarte a la tienda de tu barrio a comprar todos los ingredientes frescos que necesitas, ¡los cuales llevas a casa, cocinas y disfrutas! Buen trabajo. Asunto cerrado. Al día siguiente, tienes que quedarte en el trabajo hasta tarde y compras una hamburguesa de camino a casa. Al próximo, te sientes un poco cansado y antes de que puedas darte cuenta, estás comiendo patatas fritas delante de la televisión. Así que la próxima vez que crees la imagen de una comida sana, ve un paso más allá:

  1. Imagina lo sano que estarás cuando comas de esta manera de forma regular.
  2. Obsérvate a ti mismo cinco años después, con un aspecto muy saludable.
  3. Entonces, avanza cinco años más. Y otros cinco.
  4. Imagínate a ti mismo con 65 años, aún saludable y en buena forma.
  5. Entonces, avanza hasta los 75, luego los 90, aún sano, aún caminando por ahí esbelto y en buena forma.

Ya sabemos que en esta secuencia de post has aprendido a no dejar que ninguna creencia limitadora acerca de la edad se interponga en tu camino. Existen muchas personas en el planeta que caminan por ahí sanos y en forma a la edad de 90 años y nuestra esperanza de vida se está ampliando cada vez más. Recuerda:

«La edad es un estado mental»

Cuanto más te imagines a ti mismo sano, en forma, ágil y seguro de ti mismo a una edad madura, más se esforzará tu mente en hacer las cosas necesarias para conseguirlo. Por desgracia, es más común que lo habitual sea lo contrario. Muchas personas esperan envejecer, volverse frágiles y rígidas. Esto es exactamente lo que obtienen. No es necesario que te incluyas en esa estadística. Ahora te daré un principio más de la PNL:

9. TU CUERPO Y TU MENTE SON PARTE DEL MISMO SISTEMA

La mente es claramente parte del cuerpo. Cuando tienes un pensamiento, suscitas una emoción que es una sensación corporal, una actividad visceral en alguna parte de tu cuerpo. Los dos están conectados de tal manera que es imposible que ni un solo pensamiento no afecte al cuerpo de alguna forma. Cuando mueves tu cuerpo, intenta no tener ni un pensamiento. Si tensas un poco tu dedo meñique del pie, tendrás que utilizar la mente para conseguirlo. Incluso los movimientos que haces sin darte cuenta de ellos son controlados por la parte inconsciente de tu mente. Cuerpo y mente suelen considerarse como una entidad en vez de como dos, así que la parte de ti que recuerda cómo montar en bici o escribir a máquina está tanto en tus músculos y tendones como en tu cerebro. El camino para tener una vida larga y feliz es imaginarte primero teniéndola. Por tanto,

¡Mantén vivas esas imágenes!

Verás, un tal Henry Ford

le decía constantemente a sus ejecutivos que

Los obstáculos son esas cosas terribles que ves cuando apartas la vista de tu meta

Puedes utilizar tu cuerpo para revelar la increíble capacidad que tiene tu mente. Cada pensamiento que tienes transfiere una actitud al cuerpo. Las mentes abiertas y flexibles utilizan un lenguaje corporal abierto y flexible. Las posturas, los gestos y la respiración pueden utilizarse para desarrollar seguridad en uno mismo. La promesa de una solución sin esfuerzo es muy atractiva, pero no es ni la mitad de efectiva que la disciplina del «hazlo tú mismo y cuanto más fuerte sea tu voluntad, más será tu seguridad en ti mismo. Por ende descubrirás que:

  1. Ser absolutamente claro acerca de para qué quieres utilizar tu seguridad, día a día y semana a semana, será un punto crucial para el éxito.
  2. Necesitas un objetivo al que dirigirte.
  3. La forma en que piensas sobre cualquier objetivo no tiene tanto que ver con lo que quieres conseguir, sino con qué resultados te gustaría obtener tras conseguirlo.
  4. Puedes dar a tus resultados mayores oportunidades de tener éxito si los describes de tal modo que estén bien formados en tu mente, «encuadrándolos» con visualizaciones positivas.

El problema que presenta centrarse en resultados es que éstos pertenecen al futuro. Hay que tener perspectiva para imaginarlos. Puede ser algo así como mirar a lo alto de una montaña e imaginar lo difícil que sería escalarla.

¿Y si, en lugar de eso, reencuadramos el elemento temporal?
¿Qué pasaría si pudieras ver una película filmada desde lo alto de la montaña mostrándote todas las rutas posibles para llegar hasta arriba?

Mejor aún,

¿qué pasaría si pudieras experimentar estar en lo alto de la montaña, como si ya hubieras escalado y llegado a la cima?

Bueno, pues no hay nada que te impida hacerlo. Fue lo que hizo sir Edmond Hillary junto con el sherpa Tenzing Norgay para llegar a la cima del Everest en 1953.

Se imaginan haciéndolo y entonces, experimentan una sensación de logro, de haber triunfado, lo que aumenta su motivación y multiplica su energía para triunfar. Ahora, vas a crear un marco temporal para el resultado que deseas. En vez de mirar hacia tu objetivo futuro, sea el que sea,

¿cómo te sentirías si imaginaras que ya lo has conseguido?

Puedes utilizar la distancia física para representar el tiempo entre tu objetivo futuro y tú, haciendo que conseguir tu meta se convierta en algo más real.

  1. Escribe tu objetivo en un círculo naranja.
  2. Coloca un objeto en el suelo para representar «ahora».
  3. Aléjate la distancia que sientas que represente el lapso de tiempo que te llevará conseguir tu objetivo.
  4. Coloca el círculo naranja en el suelo, en ese punto.
  5. Mientras te giras y miras hacia atrás al «ahora» serás capaz de imaginar con mayor claridad lo que tendrías que hacer para triunfar.

A veces, las cosas que quieres pueden parecer imposibles, no por la dificultad que presenta ningún reto en particular, sino por el modo en que las estás enfocando. Es muy común que los padres quieran que sus vulnerables hijos sean más maduros y seguros de sí mismos pero, a menudo, sus esfuerzos por moldear a los niños de acuerdo con una imagen que tienen en la cabeza puede tener el efecto opuesto. Hay muchas maneras de empezar nuevos proyectos. Define cuál sería el método más apropiado para ti y recuerda que

«La mente tiene el hábito de gravitar hacia las cosas que le has programado».

Tanto si vas a una reunión, a una fiesta, a hacer una llamada de teléfono, a planificar tus vacaciones, a prepararte para una presentación o para una conversación difícil, a cambiar de profesión, a dar ciertas noticias o a decidir ayudar a un colega o amigo, siempre es aconsejable el asegurarte de tener un resultado en mente y que ese resultado esté bien formado. Ser capaz de visualizar en detalle tu resultado completado te ayudará a permanecer centrado y en el camino correcto. Te daré algunos pasos clave que debes practicar para ayudarte a encuadrar un resultado bien formado. Céntrate en un resultado positivo.

  1. Afirma lo que quieres en términos positivos: Si quieres que una reunión salga bien, por ejemplo, podrías decirte algo así como: «Quiero que la reunión fluya con suavidad para que a todo el mundo le quede claro el objetivo que queremos conseguir y emplearé mis habilidades de moderador para hacer que todo el mundo esté centrado».
  2. La mente tiene el hábito de gravitar hacia las cosas que le has programado: así que líbrate de cualquier pensamiento negativo. Por ejemplo, si te dices a ti mismo: «No quiero arruinar
    la reunión», lo que tu mente registrará será «arruinar la reunión» y sí, lo más probable es que
    eches a perder la reunión.
  3. Reformula la frase en positivo: Quiero que está reunión logre su objetivo».
  4. Explota tus recursos externos e internos: Si quieres que una reunión tenga un resultado positivo (para seguir con el ejemplo), asegúrate de que tienes recursos tanto externos como internos para conseguir tu objetivo. Los recursos externos incluyen cosas como un lugar de reunión adecuado, orden del día, notas para la reunión, bolígrafos, papel, agua…
  5. Los recursos internos incluyen: seguridad en uno mismo, paciencia y destreza para hablar con claridad, para escuchar de forma efectiva, para tomar en cuenta el punto de vista de
    todo el mundo y para resumir los puntos de la decisión.

Practica las técnicas de PNL que ya te di, repasa los post anteriores. Llegados a este punto, sabes que puedes conseguir estos recursos utilizando las técnicas de PNL expuestas en los post anteriores. Por ejemplo, podrías utilizar la técnica del círculo naranja para romper con una experiencia negativa que tuviste al celebrar una reunión en otra ocasión; o quizá te gustaría. Crearte un ancla para tener paciencia si sabes que asistirá a la reunión alguien a quien le gusta profundizar mucho en los detalles. Por supuesto, también puedes anticiparte a ello y preparar y repartir notas detalladas al final de la reunión para satisfacer a aquellos que aman explayarse en los detalles. Ten en cuenta tu nivel de destreza. También tendrás que asegurarte de tener las habilidades apropiadas. No te sobreestimes tampoco: si has visto alguna vez algún reality de canto, habrás visto cómo algunos aspirantes se presentan henchidos de falsa seguridad y quedan en ridículo enfrente de los jueces y de millones de telespectadores en cuanto abren la boca para empezar a cantar. Es importante tener seguridad pero también es importante poseer habilidades. La destreza puede aprenderse con práctica y formación. En el ejemplo de una reunión,

¿Has dirigido alguna vez una antes?
¿Has observado cómo las dirigen otros?
¿Has comprobado tus recursos?

Asegúrate de invertir en las habilidades que necesitas para triunfar en el área de tu elección. Mantén control sobre tu objetivo. No pierdas el control de tus resultados, incluso cuando recurras a la ayuda de otras personas. Si dependes de recursos externos para triunfar, toma nota de lo que otros hacen por ti. Así, si las cosas empiezan a salirse de su cauce, puedes intervenir para ofrecer apoyo y quizá hacer las correcciones necesarias. Nunca asumas que eres la prioridad principal para otras personas. Es sorprendente lo rápido que pueden cambiar las prioridades y la lealtad de una persona….

Gracias por leer este post. En el próximo finiquitaré este tema. No olvides comentar y compartir en tus redes sociales. Ananda para ti y los tuyos 😀

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