Creer en ti mismo: es fácil si sabes cómo hacerlo. Parte 13

Hola que tal, ¿cómo estás? Siguiendo con esta serie de post, recuerda que todo está en la postura y la tensión del cuerpo, y cuanto más consciente te hagas de cómo te sostienes, más amplio será tu abanico de opciones para desarrollar un estado mental positivo y seguro. Debes pensar en tu propio lenguaje corporal: te darás cuenta de que tienes algunas posturas que adoptas siempre que estás pensando de determinada manera. Es increíble lo precisas que son estas posturas y cuanto más habituales sean, tenderás a ser menos consciente de ellas. La PNL emplea este conocimiento para algo positivo. Si la mente funciona sobre el cuerpo de esta manera, entonces el cuerpo puede ser utilizado para influir en la mente. Todo está en la postura y la tensión del cuerpo y cuanto más consciente te hagas de cómo te sostienes, más amplio será tu abanico de opciones para desarrollar un estado mental positivo y seguro. Realmente, no importa qué tipo de cuerpo tengas. Así que, en vez de poner todo tu esfuerzo en ejercitar la mente, puedes dedicarle parte del esfuerzo también a ejercitar el cuerpo.

En occidente solemos pensar que el ejercicio consiste en correr e ir al gimnasio, pero la verdad es que lo que importa es considerar si el ejercicio que practicas beneficia tu mente y viceversa: hay pléyades de estudios que confirman la conexión mente-músculo y sus implicaciones de cara al desarrollo de la forma física. Eso sí, si todo el ejercicio físico que haces es duro, como levantar peso o carreras de velocidad, esto puede provocar que la mente siga encajada donde estaba. Para liberar la mente, necesitas hacer un tipo de movimiento que libere tu cuerpo, empleando ejercicios de estiramiento y respiración, además de movimientos de rotación, como los que se practican en yoga o tai chi (o Taichi Chuan, en chino, 太極拳; en pinyin, Tàijí quán; literalmente «supremo puño definitivo» o sublime «último puño») que es un arte marcial desarrollado en China y que es practicado en la actualidad por varios millones de personas en el mundo entero, por lo que se cuenta entre las artes marciales más practicadas.

Así que, observa tu cuerpo de la cabeza a los pies e identifica algunos cambios específicos que puedas llevar a cabo para hacerte más flexible y abierto en tu modo de pensar. Sigue estos ejercicios para liberar tu cuerpo. Tu mente lo seguirá. Importante: antes de que te pongas con ello, observa cómo te sientes en este momento y luego compáralo con cómo te sientes después de completar los ajustes que te estoy sugiriendo.

Cabeza

  1. Presta atención a cómo sostienes la cabeza cuando te sientes inseguro.
  2. Cuanto más dejes caer la cabeza, peor te sentirás.
  3. Crea el hábito de mantener la cabeza alta, con los ojos enfocados en la línea del horizonte o más alto.
  4. Baja un poco la barbilla.
  5. Puedes tomar esta posición con facilidad si apoyas la espalda contra la pared.
  6. Toca la pared con la parte de detrás de la cabeza, hombros y talones.
  7. Mantén esta postura y camina despacio alejándote de la pared.
  8. Relájate y presta atención a relajar la frente y la mandíbula, sitios típicos donde suele almacenarse el estrés. Sé consciente de cómo te sientes mientras te relajas.

Esta posición no sólo es buena para tu postura, también reducirá tu voz interior negativa y te ayudará a permanecer en el terreno de juego.

Hombros

  1. Comprueba que tienes los hombros a la misma altura cuando te mires al espejo.
  2. Si no es así, relájalos y haz un ajuste para equilibrarlos.
  3. Observa cómo te sientes y continúa haciendo ajustes frecuentes a diario.
  4. Imagina que relajas la tensión de tus hombros y siente cómo descienden un poco.

Levántalos y déjalos caer unas cuantas veces para que sientas la diferencia entre tener los hombros elevados y tenerlos relajados.

Pecho

  1. Relaja tu pecho.
  2. Deja los brazos colgando a los lados con la palma de las manos relajada y hacia delante.
  3. Despacio, rota los brazos hacia fuera y echa los hombros ligeramente hacia atrás, para que la palma de las manos termine mirando hacia los lados.
  4. Te darás cuenta de que tu pecho se abre y se extiende ligeramente.

¿Cómo te sientes tras hacer este pequeño cambio?

Cintura y caderas

Ponte de pie con las piernas ligeramente separadas en posición relajada.

  1. Gira la cintura de lado a lado unas cuantas veces y libera cualquier tensión almacenada en esa zona.
  2. Aumenta la distancia del giro poco a poco con cada movimiento y deja que los brazos cuelguen relajados a los lados.
  3. Mírate al espejo y equilibra tus caderas.

¿Están a la misma altura o una está más alta que la otra?

Haz los ajustes necesarios para igualarlas.

Piernas

  1. Siéntate como lo harías normalmente.
  2. Observa tus piernas. Si puedes doblarlas debajo de ti, estirarlas delante de ti o cruzarlas, estás muy bien 😀
  3. Si las cruzas, verifica si siempre pones la misma pierna arriba…

Si te sientes inseguro, lo más probable es que tu cuerpo adopte la postura que siempre asocias a este sentimiento. Así que, cambiando la postura, podrás cambiar el modo en que te sientes. La próxima vez que te encuentres desanimado, por ejemplo, presta atención a tus piernas. Tengan la postura que tengan tus piernas, cámbiala y ponlas de la manera opuesta:

  1. Si están cruzadas, crúzalas de forma opuesta.
  2. Si las tienes dobladas debajo de ti, estíralas.
  3. Si están estiradas, apoya la planta de los pies en el suelo, en frente de ti.

Te sorprenderá lo que un cambio tan sencillo como éste puede provocar en tu estado mental. Durante siglos, los maestros de meditación han sabido que, cambiando la respiración, eres capaz de cambiar directamente el modo en que te sientes. Cuando naciste, como todos los bebés, comenzaste la vida respirando hondo con bajo abdomen. Según nos van afectando todas las experiencias vitales y nos aceleramos para seguirle el ritmo a todo, tenemos tendencia a respirar de forma más superficial. Cuando estás ansioso o en una situación que te pone nervioso, tu respiración también tenderá a hacerse más superficial, utilizando sólo la parte superior de los pulmones. Por ello, debes promover la respiración profunda abdominal: la próxima vez que te sientas ansioso, preocupado o estresado, presta atención a tu respiración. Ponte de pie en un entorno tranquilo y respira hondo. Observa lo profundo que entra la respiración dentro de ti. Expande los pulmones para que compriman el diafragma debajo de ellos y tu vientre (abdomen) se expanda. Exhala despacio por la nariz. Cuando respires de nuevo con el abdomen, siente que tu cuerpo se relaja y libera la tensión de tu cuerpo y tu mente.

Este patrón de respiración natural es bueno para oxigenar la sangre y para mejorar la circulación. Por eso te pido que pongas en práctica más respiraciones abdominales profundas y al mismo tiempo, relaja tu cuerpo en todos los puntos indicados más arriba. Deberías también notar una sensación de estar más enraizado. Observa cómo esto te hace sentir más calmado y más firme. Utiliza esta sencillísima técnica para permanecer calmado en las ocasiones en que tiendes a tensarte y a sentirte inseguro. Los gestos corporales son muy importantes, por eso te pregunto:

¿Te has dado cuenta de cómo algunas personas realizan gestos con todo su cuerpo cuando hablan?

Observa a un italiano o a un español teniendo una conversación animada y verás la gesticulación en acción. Es como si no fueran capaces de hablar si los ataras a una silla. Los oradores seguros tienden a utilizar gestos para enfatizar los puntos que quieren destacar. Un gran ejemplo es Tony Robbins:

Además, se estima que alrededor de la mitad de nuestra comunicación es interpretada a partir de gestos y lenguaje corporal. Por el contrario, también te habrás dado cuenta de que otras personas prefieren mantener el cuerpo muy quieto, como si temieran mostrar sus emociones si se movieran demasiado. También es verdad que las personas que no utilizan gestos y mantienen su lenguaje corporal estático, tienden a ser más malinterpretadas que la mayoría. Puede que sientan que tienen problemas a la hora de expresar un mensaje a causa de las miradas confusas que obtienen de los que los están escuchando. Por teléfono, tienes incluso más posibilidades de ser malinterpretado. Se estima que alrededor de un tercio de nuestra comunicación es interpretada por las características de la voz. Piensa en el tono de tu voz como si fueran gestos vocales y podrás empezar a entender de veras cómo enfatizar lo que quieres decir utilizando cambios en la velocidad, el volumen y el tono de tu voz. De la misma manera, cuanto más anodina sea tu voz, más posibilidades tienes de ser malinterpretado.

¿Es flexible tu rango vocal?

El tono vocal es vital para la seguridad y se ha detectado un patrón común de inseguridad relacionado con características vocales. Así es como funcionaría el patrón en una persona insegura:

  1. No se siente segura cuando hablo con otras personas.
  2. Su inseguridad tiende a afectar a su voz, que pierde tono, velocidad y volumen cuando se acerca al final de lo que quería decir. Esto hace que la persona con la que está hablando se pierda el final de sus frases y no entienda del todo lo que está diciendo.
  3. Se da cuenta de que la otra persona tiene una expresión facial que interpreta como desinterés.
  4. Se apaga todavía más y se dice a sí misma que no es un orador seguro y confiado.

Ya está. Una profecía que ella misma alimenta le mantiene trabado en sus sentimientos de poca confianza en sí mismo e inseguridad. Al menos dos personas que tenían este patrón habían decidido que sufrían una forma leve del síndrome de Asperger (conexiones emocionales desequilibradas, falta de capacidad para interpretar y patrones de comportamiento repetitivos y limitados). Debes ignorar esta creencias y preferir:

  1. Trabajar con lo que estaba pasando.
  2. Crear más conciencia.
  3. Aprender técnicas y procedimientos para mejorar las capacidades vocales.

Las personas, muy a menudo, adoptan la creencia de que sufren una dolencia que les impide hacer una mejora personal. Una etiqueta puede convertirse en excusa para el hábito de articular mal las palabras y tras ella puedes escudarte con el propósito de no hacer nada para romper con ese patrón. Al mostrarle a una persona una forma diferente de comunicarse y de hacer algo con lo que está pasando, en lugar de la creencia que había adoptado observamos mejoras que sean remarcables, sobre todo cuando el problema era la seguridad en uno mismo. Algunas personas se enferman con tal de evitar algo. Suele empezar con una ligera sensación de dolor en alguna parte. El dolor o molestia es aumentado por la mente inconsciente, que sabe que necesita una excusa para no hacer algo que de manera consciente has dicho que ibas a hacer o que debías hacer. Una vez que se establece esta conexión, tus síntomas aumentan hasta que estás lo suficientemente incapacitado como para no hacer nada. También conocemos este fenómeno por el término de «enfermedad psicosomática». Como la mayoría de la gente, lo más probable es que hayas sido muy bombardeado con mensajes sobre la salud y el estar en forma. El año nuevo está lleno de mensaje del tipo «año nuevo, vida nueva». Es el momento de intentar comenzar de cero, te apuntas a un gimnasio, empiezas una nueva dieta y renuevas tus pensamientos.

Lo mismo sucede justo antes de las vacaciones de verano. Es momento de perder algunos kilos para tener buen aspecto en la playa, de broncearte y de tonificar tu cuerpo. Las personas que están detrás de estas campañas publicitarias saben muy bien lo indisciplinada que es la mayoría de la gente, de manera constante en busca de consejos que les hagan la vida más fácil y que les ahorren trabajo. Lo queremos todo más rápido: comida, autos, computadoras, hobbies, entretenimiento y, por supuesto, regímenes más rápidos para estar en forma. Lo queremos todo ahora y, si una persona no nos lo ofrece, iremos a buscarlo en otra parte…

Gracias por leer este post. Quedan 2 más y concluyo el tema y confío en que lo que comparto te esté sirviendo sobremanera. No olvides comentar ni compartir en tus redes sociales. Ananda para ti y los tuyos 😉

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