Creer en ti mismo: es fácil si sabes cómo hacerlo. Parte 12

Hola que tal, ¿cómo estás? Siguiendo con el tema, debes saber que hay otros modos de redefinir el sentimiento de negatividad con PNL. Por ello, existe una gran variedad de técnicas que puedes utilizar. Es obvio que algunas te resultarán más fáciles que otras. Por ello, si lo único que te está frenando es el modo en que te sientes, entonces crea un sentimiento nuevo.

Tienes otros sentimientos, ¿no es así?

Y te pregunto:

¿Cuál de ellos puede colocarte en el estado mental necesario para exponer tus ideas y tu experiencia entre esos tipos tan impositivos?

Piensa en un momento en el pasado en que tuvieras un sentimiento de firmeza y energía e imagina ahora lo que vas a decir en la próxima situación que amerite que tengas ese sentimiento. En realidad, cuando analizamos una situación en la que estamos evitando una confrontación o estamos considerando algo desde un punto de vista negativo, somos un poco ridículos y absurdos. Cuando tomes un punto de vista desapegado de tus propios sentimientos negativos, también verás lo absurda que es la situación. Conclusión:

¡Ríete de ti mismo!

Cuando puedes reconocer lo absurdo que has sido en una situación, puedes empezar a reírte de ti mismo. Dicen que la risa es la mejor terapia, y eso lo demostró el doctor Hunter Doherty «Patch» Adams al crear la risoterapia, usada por la UNICEF para tratar niños con traumas. (En 1998 el actor Robin Williams le hizo una biopic inspirada en él y su libro Gesundheit: Good Health is a Laughing Matter, escrito junto a Maureen Mylander, que obtuvo más de 200 millones de dólares en taquilla pese a que los críticos la destrozaron).

Cuando una persona está muy apegada a una percepción negativa de sí misma, los sentimientos se vuelven muy pesados. La forma más simple y más rápida de liberarse de la pesadez es ver lo absurdo de la situación (aligerarla) y reírte con ganas de ti mismo. Te sentirás inmediatamente aliviado. Me pregunto lo fácil que te resultaría si te imaginaras diciéndole al público que se preparara para quedar deslumbrado con lo que vas a hacer. Dime lo que pasaría si te rieras de tus habilidades por lo fáciles que te resultan y pensaras en lo estupefacto que se quedaría el público cuando viera lo que eres capaz de hacer.

¿Cambiaría esto la forma en que te sientes?

Existen varias maneras de enfrentarse a los patrones de pensamiento que provocan inseguridad. Por ejemplo, te daré algunos formatos que pueden servirte:

1. Técnica de la lente de una cámara

  1. Imagina que estás mirando por el objetivo de una cámara el evento que te provoca inseguridad.
  2. Acerca la imagen y ajusta el color. Hazla grande y brillante.
  3. Sube el volumen para que puedas oír con claridad los sonidos asociados con la imagen.
  4. Observa cómo esto hace aumentar los sentimientos negativos.
  5. Ahora imagina que alejas la imagen a toda velocidad.
  6. Mientras lo haces, la imagen desaparece en la distancia, el sonido desaparece y lo único que puedes ver es una foto en la distancia, del tamaño de una cabeza de alfiler.
  7. Compara los sentimientos que tienes ahora con los sentimientos que tenías cuando el zoom había acercado la imagen.

Puedes utilizar tu imaginación de esta manera para cambiar tus sentimientos instantáneamente. Una vez que hayas aprendido a hacerlo, tendrás mucho más control sobre cómo te sientes.

2. Técnica del cambio (switch) de la imagen

De esta te hablé aquí pero consideré muy beneficioso el recordarla en esta ocasión. Utilízala para reprogramar tu imaginería mental y cambiar cómo te sientes acerca de algo.

  1. Crea una imagen mental de ti mismo en una situación real en la que te sientas inseguro.
  2. Acerca la imagen.
  3. Hazla grande, clara y brillante y sube el volumen de cualquier sonido.
  4. Observa la intensidad de los sentimientos que estás experimentando.
  5. Observa también la localización de los sentimientos y si están moviéndose en alguna dirección en particular.
  6. Enmarca la imagen y «apárcala» a un lado durante un momento.
  7. Rompe con tu estado, levantándote y moviéndote, simplemente, pensando en otra cosa (o sea, hacer estado separador)
  8. Ahora recrea en tu mente la imagen de cómo te gustaría ser en esta situación o de otro momento en que te sintieras realmente seguro.
  9. Haz lo mismo con esta imagen: acércala, ponle brillo y claridad, presta atención a los sonidos y a la intensidad de los sentimientos positivos que la imagen suscita.
  10. Ahora empieza a alejar la imagen y, según se mueve más y más lejos, observa cómo el color se desvanece en el fondo de la imagen.
  11. Aléjala aún más y hazla más y más pequeña, baja el volumen hasta que los sonidos casi dejen de ser audibles. Sigue haciendo esto hasta que tu imagen se parezca a un pequeño sello de
    correos gris visto de lejos.
  12. Rompe tu estado como en el paso 7.
  13. Ahora trae de nuevo la imagen desagradable hasta que quede delante de tu cara y colócale en una esquina el pequeño sello gris en que se ha convertido la imagen positiva.
    Cuenta: «1, 2, 3, ¡switch!» e instantáneamente deshecha la imagen grande y haz que la imagen pequeña se llene de glorioso color, reemplazando la imagen desagradable al mismo tiempo (el tono con que emitas la orden ayudará mucho en este paso).

Repítelo varias veces hasta que te resulte imposible recrear de nuevo la imagen desagradable. Tu mente comenzará a pensar de forma automática en las imágenes nuevas que has programado, lo que te colocará en un estado más fructífero, con sentimientos positivos y esto es porque reescribes las vías neuronales que los conformaron, en primer lugar.

3. Reencuadre de ilusiones

Ya sabes es muy fácil otorgarle un significado al comportamiento de otra persona y a continuación, seguir comportándose como si eso fuera cierto. Elegir darle un significado negativo tiene varias consecuencias, entre ellas, que te sientas mal y que culpes a la otra persona por cómo te sientes. A partir de aquí, creas un estado negativo para la próxima vez que te encuentres en la misma situación y la espiral continúa creciendo. Las técnicas de reencuadre de PNL pueden romper este círculo de negatividad de forma efectiva. Tuve un caso de una coachee que creía que su jefe siempre estaba intentando dejarla en mal lugar. Siempre que se acercaba a él con una petición, él la retaba de alguna manera, haciéndole preguntas e indicando las cosas que a ella no se le habían ocurrido. Ella salía de estas interacciones sintiéndose muy incómoda y como si nunca fuera a ser capaz de complacerlo o de satisfacer las expectativas que él parecía estar demandándole. Le ayudé a redefinir su pensamiento, preguntándole:

«¿Qué otra cosa crees que él podría estar haciendo, además de “dejarte en mal lugar”, cuando te hace esas preguntas?»

Después de un momento, esta coachee fue capaz de considerar las interacciones de forma diferente, tras redefinir su pensamiento de esta manera:

«Mi jefe quiere que tenga éxito y que me muestre más segura en la toma de decisiones».

El tipo de enmarque que le propuse, se llama «reencuadre de contenido». En otras palabras, le ofrecí un significado alternativo al comportamiento de su jefe. También podríamos haberle propuesto un reencuadre de contexto, sugiriéndole que, aunque la técnica de hacer preguntas que seguía su jefe a ella le parecía difícil en ocasiones, funcionaba bien en el contexto de la reunión de un equipo, cuando su jefe intentaba que todo el mundo pensara de forma más lateral en un proyecto. En otras palabras, el comportamiento de su jefe tenía un impacto positivo en un contexto diferente.

Reencuadrar tu pensamiento es una poderosa técnica que requiere que tengas la mente abierta y reconozcas cuando estás emitiendo un juicio.

Elegir otorgar un significado positivo a ese comportamiento abre la puerta a las posibilidades de tener resultados positivos. El primer paso para reencuadrar tu pensamiento es preguntarte qué otra cosa podría significar este comportamiento. En el caso de la coachee que te relaté, el creer que su jefe la tomaba en serio y que la ayudaba a triunfar era mucho más útil para causar un impacto positivo en su relación y en su progreso que pensar que estaba intentando dejarla en mal lugar; podrías preguntarte si su jefe quería dejarla en mal lugar. Lo primero que deberíamos cuestionarnos es el por qué iba a querer hacerlo. Su propósito tendría, de forma invariable, una intención positiva (bien para ti o bien para él personalmente). Una vez que puedas identificar la intención positiva subyacente, podrás encontrar otros modos de ayudarle a satisfacerla. De esta manera, estarás tomando medidas positivas para ayudar a otra persona y, al hacerlo, estarás reforzando tu propia seguridad y tus cualidades para influir en los demás, lo que será notado por las personas que te rodean. Por eso debes recordar que

Juzgar el comportamiento y actuar desde una postura defensiva siempre acaba mal.

En cambio, encontrar la intención positiva que hay detrás de un comportamiento abre las puertas a la posibilidad de que ambas partes ganen. Reencuadrar tu pensamiento de esta manera te permitirá enfocarte en aspectos más positivos de las cosas que ocurren a tu alrededor y por lo tanto, tendrá un impacto positivo en tu nivel de seguridad en ti mismo. Ahora, te presento un principio más de la PNL:

8. TODO COMPORTAMIENTO TIENE UNA INTENCIÓN POSITIVA

Aunque a veces, cuando nos fijamos en las cosas horribles que pasan en el mundo, nos parezca que no es cierto, si profundizas lo suficiente descubrirás que todo comportamiento que tiene una persona está respaldado por una intención positiva:

  1. La pregunta es «¿para quién?»
  2. Las intenciones positivas son, a menudo, intentos de cubrir una necesidad insatisfecha, como el sentido de estabilidad personal, reconocimiento o aceptación.
  3. Mientras que las intenciones suelen ser positivas, el comportamiento puede tener un efecto negativo.
  4. El secreto para ayudar a la gente a cambiar su comportamiento negativo es llegar a la raíz de la intención positiva que lo respalda.
  5. Ayúdales a satisfacer la intención con comportamiento positivo en lugar de negativo.
  6. La gente no suele proponerse hundir tu confianza en ti mismo. Se trata más bien de un estado que tú eliges como consecuencia de algo que está pasando.

El médico y poeta satírico John Armstrong

en su libro The Art of Preserving Health, publicado en 1744, decía

«Comprende, entonces, que la alegría y la serenidad que sostienen a la mente sostienen al cuerpo también».

La vida se trata de elegir: puedes elegir dejar que tu seguridad se tambalee o puedes elegir
pensar de forma diferente. Si reencuadras tu modo de pensar, puedes cambiar cómo te sientes. Cuanto más capaz seas de reírte de ti mismo, más ligero te sentirás y más relajado. Si estás intentando satisfacer una expectativa que no encaja contigo, espera sentirte estresado. Librarte de esa expectativa y «aligerar tu carga» es una manera estupenda de desestresarte. Verás, la seguridad y la carencia de ella son mostradas hacia el exterior mediante nuestro lenguaje corporal. En mi experiencia, cuanto más rígido está el cuerpo, más rígida está la mente (esto se aplica a personas cuyos cuerpos se han vuelto rígidos debido a la falta de ejercicio, más que a una discapacidad física). Por ello, menospreciar el poder del lenguaje corporal sería privarte de uno de los métodos más efectivos para convertirte en una persona segura: el hacer simples «ajustes» corporales puede ayudarte a pensar con más seguridad en ti mismo. A veces, cambiar tu lenguaje a muy pequeña escala puede traerte resultados bastante significativos. Ésta es la razón por la que la meditación puede ser muy beneficiosa: relaja tu cuerpo, y la mente a continuación. Recuerda que

Tu mente y tu cuerpo están firmemente entrelazados y actúan como un solo SER

Así es como te estresas: échale un vistazo a los entrenadores de fútbol en un partido de fútbol: están demacrados y encogidos en sus asientos, mascando chicle si su equipo está perdiendo, están saltando y aplaudiendo si su equipo marca un gol y están caminando de un lado a otro gesticulando con enojo y moviendo las manos si la decisión del árbitro va en su contra. El estrés comienza en tu mente y se extiende hacia tu cuerpo, que es donde se manifiesta en sí mismo. Así, te pones tenso y rígido, con músculos doloridos y si no haces algo, esto desembocará en problemas físicos reales para tu estructura ósea y tus órganos vitales (por ejemplo, a mí se me estaba cayendo el pelo de la coronilla por el estrés que sufrí recientemente).

Gracias por leer este post, en el próximo te daré las claves para un lenguaje corporal correcto. No olvides comentar en la parte de abajo y compartir en tus redes sociales. Ananda para ti y los tuyos 😉

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